MOSCÙ, Rusia, oct. 8, 2006.- La tenista rusa María Sharapova, tercera jugadora mundial, volverá esta semana a la competición en la Copa del Kremlin en Moscú, su primer torneo desde su victoria en el Abierto de Estados Unidos. "La Copa Kremlin es el mejor estímulo para volver a los entrenamientos tras la victoria en Nueva York. Es fantástico volver a casa y jugar ante mis aficionados", asegura la tenista rusa de 19 años tras un entrenamiento en el pabellón Olimpiiski de Moscú.
Sharapova llegó a Moscú tras un mes sin competir, pero con muchas ganas de dejar un buen sabor de boca y no repetir el "fiasco" que supuso su primera participación en este torneo en 2005, cuando llegó como número uno del mundo.
"El año pasado no estaba bien preparada, ya que jugué lesionada. Pero creía que tenía que jugar, que se lo debía a los aficionados. Tenía que mostrarme en Moscú, para que los rusos supieran que existo", dijo.
En esa ocasión, en lo que significaba su debut ante los aficionados rusos, Sharapova sólo ganó un partido, por abandono de su rival, la alemana Anna-Lena Groenefeld, que dominaba 1-6, 2-4 antes de torcerse un tobillo.
En los octavos de final, Dinara Safina dio buena cuenta de la número tres del mundo por 1-6, 6-4, 7-5, en un maratoniano partido.
En cambio, agregó, "este año me siento muy bien y estoy preparada para ofrecer mi mejor tenis. Tengo buenas opciones de victoria, aunque no siempre se puede esperar ganar".
Otras jugadoras que han confirmado su presencia en este torneo han sido la número uno del mundo, la francesa Amelie Mauresmo, y las rusas, Svetlana Kuznetsova, actual número cuatro, Petrova, que acaba de ganar en Stuttgart, Dementieva y Safina, entre otras.
Por otra parte, Sharapova adelantó que tiene previsto comprar 200 entradas para que niños de toda Rusia puedan asistir el próximo mes de abril a la primera eliminatoria de la Copa Federación entre España y Rusia.
La tenista, que aprovecha cada ocasión para expresar el orgullo que le supondría defender los colores de su país, ya ha manifestado su interés en formar parte el próximo año del equipo ruso, que ganó esta competición en 2004 y 2005.
Uno de los sueños de Sharapova es disputar los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, pero para ello debe representar a su país en la Copa Federación.
A pesar de que reside en Florida, los rusos le van cogiendo poco a poco "cariño" a esa fuerza de la naturaleza que es Sharapova, 1.86 metros, y que ha conseguido dos Grand Slams en sólo tres años en la elite del tenis profesional.
Mientras, la nacionalizada estadounidense y ya retirada Anna Kournikova no obtuvo ningún título en toda su carrera y ahora es pasto de los diarios sensacionalistas.
Tras Moscú, el principal objetivo de Sharapova en lo que queda de temporada 2006 será el Masters Series de Madrid, último torneo de la temporada en el circuito profesional, que se disputará del 7 al 12 de noviembre.
Oriunda de la ciudad siberiana de Niagán -situada al otro lado de la cordillera de los Urales a mil 800 kilómetros de Moscú-, donde nació el 19 de abril de 1987, Sharapova regresó el pasado año a su país de origen tras once años de ausencia.
La tenista nació en el seno de una familia originaria de Gomel (Bielorrusia), de donde huyeron tras la catástrofe en la central nuclear ucraniana de Chernóbil (1986).
Cuando acababa de cumplir los tres años de edad, su familia se trasladó al balneario de Sochi, a orillas del Mar Negro, donde a los cuatro años cogió su primera raqueta regalada por el padre del tenis ruso Yevgueni Kafélnikov.
Durante unas pruebas en Moscú, la tenista estadounidense de origen checo Martina Navratilova aconsejó al padre de Sharapova, Yuri, que se enrolaran en una academia de tenis en Florida.
En 1994 Yuri Sharapov, con dos billetes de avión y 700 dólares en el bolsillo, emigró con su hija, María, de 7 años, rumbo a Estados Unidos en búsqueda de fortuna.
El famoso Nick Bolletieri, descubridor de talentos como Agassi o Courier, no tardó en apreciar el talento natural de María, mientras su padre pagaba el alquiler y las cuentas trabajando en la construcción.
Con 9 años, Sharapova ya había conseguido sus primeros contratos publicitarios con Prince, marca de raquetas de tenis, y Nike, y a los 15 ya fue finalista júnior de los abiertos de Australia y Wimbledom.