CHARLOTTE, Estados Unidos, oct. 30, 2006.- Llegaron cobijados por banderas colombianas, vestían playeras amarillas de su selección nacional y llevaban los rostros pintados con los colores patrios en apoyo a su ídolo en la que fue la prueba más dura de su carrera. Ya en las tribunas, silbaron, cantaron y apoyaron de principio a fin al piloto Juan Pablo Montoya, quien debutó en la categoría NASCAR con un nada despreciable undécimo lugar.
Ese pequeño contingente de fanáticos colombianos que asistieron a la pista de velocidad de Memphis fue apenas el comienzo de lo que será la presencia de Montoya, quien desertó de la Fórmula Uno para venir a correr a la NASCAR, y del impacto que tendrá en las graderías el único piloto en la categoría que habla español.
"Cuando corrió en Indianápolis para la Fórmula Uno, probablemente había más colombianos y latinos en la pista que estadounidenses", señaló el lunes Félix Sabates, un estadounidense nacido en Cuba que es copropietario del equipo de NASCAR con el que compite Montoya, el Chip Ganassi Racing.
"Espero ver crecer ese entusiasmo. Realmente creo que traerá a gran parte del mercado en español a la NASCAR, pues nos gustan los nuestros", señaló Sabates.
Una cadena de radio de Deportes anunció el lunes un contrato de cinco años para ofrecer programación de la NASCAR que coincidirá con la primera temporada completa de Montoya en la próxima temporada de la Copa Nextel.
Pese a que no se tiene programada una cobertura de las carreras de principio a fin, la cadena espera ampliar sus reportes diarios en vivo así como informaciones cotidianas sobre la categoría.
Además, la escudería Chip Ganassi, con la colaboración de Félix Sabates, planea tener una sección en español en su portal de Internet. El equipo se encuentra traduciendo todas las conferencias de prensa de Montoya al español.
"Al ser él hispano, de Colombia, y con la capacidad de comunicarse con la comunidad latina... será un gran beneficio para la NASCAR", indicó Sabates.
Sin embargo, los fanáticos de Montoya están acostumbrados a ganar, algo que ha conseguido en toda su carrera, desde la conquista de títulos en karting en su natal Colombia, un campeonato mundial junior, un campeonato en carreras de Fórmula de menor nivel, un campeonato en la CART y un triunfo en las 500 millas de Indianápolis, así como siete Grandes Premios de la Fórmula Uno, lo que convierten al piloto en un competidor exitoso casi en todos los niveles.
Su transición hacia autos con carrocería pesada no será fácil y todos los involucrados en este traslado han predicho que habrá problemas y algunos sustos.
Incluso el mismo Montoya, que posee una reputación de ser un piloto con mucha confianza y valiente, lanzó una advertencia para que sus aficionados no se formen grandes expectativas demasiado pronto.
Lo único que parece estar fuera de su naturaleza es conducir lentamente. No hay que olvidar que Montoya perdió más carreras de Fórmula Uno que las que ganó por su estilo arrojado y su estrategia temeraria que a veces no le brindó frutos.
Sin embargo, es esa valentía a toda prueba la que atrae a sus aficionados, y algunos consideran que su paso a la NASCAR no será difícil a final de cuentas.