LA HABANA, Cuba, nov. 3, 2006.- Cuba, una de las principales potencias mundiales y olímpicas del beisbol ha sido, virtualmente, testigo de la "sepultura" del beisbol en sus aspiraciones de volver al calendario de los Juegos estivales, al menos por un largo tiempo. La presencia en la capital cubana del belga Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), desde el martes último, había acentuado la esperanza de millones de aficionados cubanos y de otras latitudes, donde esta disciplina "trastorna" a las grandes multitudes, de norte a sur, y de este a oeste de sus naciones.
El beisbol y el softbol, deportes de gran arraigo en América, quedaron fuera del programa olímpico tras Pekín 2008, según acordó una votación del Comité Olímpico Internacional realizada el año pasado.
Así, el beisbol, que debutó en Barcelona 1992, y luego compitió en las citas estivales de Atlanta '96, Sydney 2000 y Atenas 2004, ya no aparecerá entres las pruebas olímpicas para los Juegos de Londres 2012, por esta medida.
Los amantes de la pelota, como también se conoce y "adora" al llamado deporte de las bolas y los "strikes", se quedaron "atónitos", según su propia confesión, ante los planteamientos de la máxima autoridad deportiva mundial, en una rueda de prensa un día antes de concluir el XI Congreso Mundial Deportes para Todos.
El titular del COI, que concluyó anoche su segunda visita a la isla, soltó un verdadero balde de agua fría al exponer el posicionamiento del organismo mundial que preside sobre este particular.
El béisbol es para los cubanos y estadounidenses, principales exponentes de esta táctica y estratégica disciplina deportiva, su pasa tiempo nacional, al igual que de otros millones de seguidores en todo el continente americano.
Al ser consultado ayer en dicha rueda de prensa, Rogge señaló: "Vamos a votar en el 2009 para el programa del 2012 y 2016".
"La situación es que hay un voto de los 115 miembros del COI y creo que para que un deporte sea incluido en el programa olímpico tiene que convencer a los 115 miembros de la entidad", afirmó con aplomo el titular del COI.
En este sentido precisó que para que el beisbol regrese al programa olímpico, sus autoridades "tienen que convencer a todos los miembros del COI en que harán el máximo para luchar contra el dopaje y para seleccionar los mejores jugadores".
"Ese es el problema en general y esa es la opinión del COI", apostilló Jacques Rogge, sin dar más detalles al respecto.
"El béisbol podría volver si resuelve algunas cuestiones, la primera asegurar que los mejores jugadores estarán presente en los Juegos y que se puede contar con las estrellas de las Grandes Ligas", indicó Rogge recientemente en Japón.
Las denominadas Grandes Ligas estadounidenses, donde según los especialistas se juega la mejor pelota del mundo, no permiten que los integrantes de su plantilla de 40 jugadores asistan a las citas estivales cuatrienales.
El ejemplo más reciente de que los peloteros de la "gran carpa" y de otras latitudes pueden coincidir en un terreno, se dio en abril pasado con la organización del primer Clásico Mundial", organizado por las Grandes Ligas y que constituyó todo un éxito.
Los cubanos para sorpresa de la mayoría, se ubicaron en la segunda posición, por delante incluso de novenas de amplia representatividad en la denominada "pelota grande".
Los beisbolistas de la mayor de las antillas ganaron la medalla de oro en los Juegos Olímpicos Barcelona '92 y Atlanta '96, pero cayeron ante Estados Unidos en la final de la cita de Sydney 2000 con marcador de 0-4, y finalmente volvieron a coger el título en Atenas 2004, que marcó la ausencia de los estadounidenses.