CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 30, 2006.- Luego de seis años de logros, polémicas, presiones y un sinfín de nuevas experiencias, Nelson Vargas, quien este 30 de noviembre deja la dirección de la Conade, se va -dice- con el orgullo de haber cumplido con los deportistas de México. Tras concluir su trabajo incluso hasta con el equipo de transición del presidente electo, Felipe Calderón Hinojosa, el ex entrenador de natación piensa ya en unas largas y merecidas vacaciones.
"A partir del 1 de diciembre me voy a relajar, soy una persona muy estresada, he vivido con problemas musculares desde hace tres años muy fuertes, pero estoy seguro que se va a arreglar pronto, ese ajetreo de trabajo, de críticas infundadas, me voy a relajar", dijo.
"Para empezar me voy el 9 de diciembre para ver a mi hijo Fernando en California, porque va a hacer un negocio por allá, luego me voy a Las Vegas, y no a apostar, si no me agarran como a Ponce (Gustavo, ex secretario de Finanzas del gobierno del Distrito Federal)", añadió entre risas el hasta hoy titular de la Conade.
"Luego tengo una cena de Navidad con mis hijos, me voy a Ixtapa a descansar, pero lo que sí te puedo decir también es que ya no voy a opinar, aunque me cuestionen, se acabó, es lo más responsable y lo más sano que puedo hacer, nada, calladito me veo más bonito".
Nelson Vargas resumió su labor al frente del organismo más importante del deporte nacional, como lo es la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte.
"Siempre trabajé pensado en los deportistas... sin importarme las consecuencias que produjera una actitud sin simulación, tuve que hacerlo de esta manera".
Sin embargo, en seis años pasa de todo para una figura pública, y más aún para un servidor público en un puesto que estará siempre en el "ojo del huracán".
"Creo que es normal que haya críticas, la función pública siempre será cuestionada, criticada por la gente inmersa en la política, pero me siento muy satisfecho, porque para mí los resultados no los reflejo en los medios de comunicación, el reflejo que siento es en razón de resultados que trasmiten los deportistas".
Ante una oficina casi "limpia" de papeles, ordenada para no tener quejas de quien lo suplirá en el cargo, sin la formalidad de una corbata y un saco, sino con una camisa casual, y rodeado de fotos familiares y de una secuencia de la medalla de oro de Felipe Muñoz en México 1968, Vargas confesó que se lleva a todos y cada uno de los deportistas con los que convivió en el alma.
"Una experiencia como esta, cuando era un relegado de la dirigencia deportiva en México, me siento muy satisfecho, y lo que me han hecho sentir los atletas lo llevo en el alma".
"Las alegrías, las caras, la felicidad que no cabe en ellos cuando están viendo que este gobierno ha cumplido en materia de apoyos, becas, campamentos, giras, uniformes, de estar pendiente de ellos, de estar en sus eventos, de que se les tome en cuenta y que el presidente Vicente Fox esté al pendiente de sus resultados".
Y es que desde el 1 de diciembre de 2000, cuando tomó oficialmente el cargo de director de la Conade, la instrucción del primer mandatario fue más que precisa: "Me pidió que siempre estuviera al pendiente de los muchachos y que lo tuviera a él al pendiente de nuestros deportistas".
"Cuando Paola Espinosa entregó la medalla de oro al presidente Fox en la inauguración del CNAR, él me dijo en voz baja: Tú tienes la de plata, eso fue algo maravilloso, me sentí bien", confesó.
"Te voy a ser honesto, jamás pensé que podía llegar y me saqué la rifa del tigre por andar de bocón, pero no me arrepiento, de ser un hombre en la orilla de la alberca que era un pésimo nadador, un regular entrenador, considero que un buen presidente de federación".
Agregó que dio una imagen a la institución en deporte que ha tenido México que es el IMSS, "tener el colapso emotivo de que te desaparezcan por querer mejorar, pero tuve una segunda oportunidad... no me arrepiento de nada", afirmó.