MADRID, España, mar. 12, 2007.- Un juez español archivó el caso de la "Operación Puerto", el escándalo de dopaje que estremeció los cimientos del ciclismo, al argumentar que no puede presentar cargos porque la nueva ley antidopaje de España no estaba en vigencia cuando el episodio estalló el pasado mayo. El fallo del magistrado investigador Antonio Serrano fue divulgado el lunes y tiene fecha del 8 de marzo. La decisión puede ser objeto de una apelación por parte de las autoridades españoles.
La Federación Española de Ciclismo aún debe definir si disciplinará a docenas de ciclistas implicados en el caso.
En su dictamen de 21 páginas, Serrano dice que las denuncias de dopaje contra el médico Eufemiano Fuentes, el entrenador Manolo Saiz y otros seis individuos que fueron detenidos no constituyen delito alguno.
Si bien se comprobó la práctica del dopaje sanguíneo en este caso, Serrano aseguró que no existen pruebas de que se puso en riesgo la salud de los deportistas. Tal era el requisito en la legislación que regía previamente en España para acusar a alguien que suministrase sustancias dopantes a un deportista.
La nueva ley fue promulgada en febrero y tipifica como delito recetar, suministar o facilitar el uso de ese tipo de sustancias, sin importar que no causen daño a la salud.
Si el fallo del magistrado se ratifica, ello significará que la mayor investigación por dopaje en los últimos años no sirvió para nada. También podría abrir las puertas para que los investigados radiquen demandas en el fuero civil por los daños causados.
La investigación se inició tras realizarse una serie de requisas en clínicas de Madrid y Zaragoza, en las que la policía española encontró esteroides anabolizantes y equipo para transfusiones de sangre.
Más de 50 ciclistas aparecieron implicados, entre ellos el alemán Jan Ullrich, ex campeón del Tour de Francia, así como el italiano Ivan Basso y el colombiano Santiago Botero, entre otros.
La pesquisa tuvo un impacto enorme en el deporte, ya que varios equipos fueron desmantelados al perder patrocinios, la reputación de varios ciclistas fue embarrada y varias de las grandes figuras del deporte no pudieron competir en el pasado Tour de Francia.