CIUDAD DE MÉXICO, México, Jul. 5, 2008.- Seguro que el ganador de la "Leyenda de Plata" será él, el Hijo del Perro Aguayo dejó en claro que no le importan los trofeos que pueda obtener, ya que su único objetivo es demostrar que es el mejor luchador de México.
"A mí no me interesan los trofeos ni las máscaras, campeonatos o cabelleras, me interesa demostrar al CMLL (Consejo Mundial de Lucha Libre) que el Hijo del Perro es el mejor elemento de lucha que hay en México", dijo.
Luego de proclamarse campeón de la primera eliminatoria de la "Leyenda de Plata", el líder de los "Perros del mal" se mostró confiado en conquistar el trofeo, mismo que obtuvo hace unos años y que despreció al romperlo.
"Mucha gente critica, pero a la mayoría le gusta el concepto de los `Perros', mi trabajo, y no es que les guste, sino que lo demuestro arriba del ring y esa Leyenda de Plata nuevamente será mía", aseguró.
El vástago del "Can de Nochistlán", quien espera rival para la siguiente fase, que saldrá en la eliminatoria de la próxima semana y con el cual peleará por un sitio en la gran final ante Místico, actual campeón, no ve con desagrado el combate con el enmascarado y quiere llenar la México.
Augura "Peste negra" que despojará de su título a Místico y Garza
Por segunda semana consecutiva la "Peste negra" lució imparable en la Arena México, y ya con la oportunidad por el campeonato mundial de parejas del CMLL, pidieron a Místico y Héctor Garza que se vayan despidiendo de los cinturones.
Míster Niebla, Negro Casas y Heavy Metal arrollaron a Doctor Wagner Junior y a los monarcas de duplas, quienes luego de la humillación recibida aceptaron la lucha campeonil ante los dos primeros el próximo viernes.
José Casas Ruíz también tuvo para "repartir" con sus oponentes, en especial con Místico, de quien se burló algunas ocasiones y lo llamó malagradecido.
"Malagradecido Místico porque yo le enseñé, dice que me rebasó, eso nunca, eso nunca frailecillo, monaguillo, primero te falta tener mucha sabiduría, te falta viajar a donde yo he estado", indicó el Negro, quien arrebató de su careta al científico en la batalla.