Dicen que la unión hace la fuerza y por lógica la desunión debe de provocar lo contrario y si no hay fuerza hay vulnerabilidad y es ese el momento en que llega la debilidad y se pierde todo.
Bien, la fiesta brava se encuentra en este punto y ante ello los que están en contra de la misma se aprovechan.
De manera personal, siempre he dicho que no serán los grupos antitaurinos los que acaben con la fiesta brava, si no que seremos los taurinos los que la llevemos al ocaso, y parece ser que ya no estamos muy lejos de ello.
A últimas fechas en la Ciudad de México, han ido apareciendo varios espectaculares en las principales avenidas, promovidos por grupos antitaurinos, donde aparece un ¡YA BASTA! esto en contra de las corridas de toros.
Es definitivo que estos grupos si están trabajando, se están uniendo y están adquiriendo fuerza. Respetable lo que hacen y de seguir por ese camino, se convertirán como la gota de agua sobre la piedra que termina por perforarla.
Hasta hoy son tres los espectaculares que de manera personal he visto, uno sobre Constituyentes, otro en Polanco y uno mas sobre Calzada de Tlalpan y me supongo que pronto aparecerán mas. Mientras tanto los taurinos seguimos destrozando a la fiesta, bravo por nosotros, hay que felicitarnos por ello.
Muchas veces son las que taurinos y no taurinos se han reunido en foros para discutir si debe o no existir la fiesta, como es lógico nunca se llega a un punto de acuerdo, ya que cada quien defiende su punto de vista, los que están en puntos completamente opuestos.
Lo que si se ha demostrado es que los argumentos de los antitaurinos no están sustentados, al contrario de lo que pasa con los taurinos que si tienen sustento.
Pues bien, se encienden los focos rojos, los veremos o haremos caso omiso a ellos, dejaremos que ese ¡YA BASTA! se haga realidad.
Ojalá me equivoque y no deseo mas que un día tenerme que retractar en torno a que seremos los taurinos los que acabaremos con lo que supuestamente amamos, que es la fiesta brava.
Ojalá estos espectaculares que aparecen, sean la voz de la fiesta que nos pide, nos exige a gritos la ayudemos para seguir subsistiendo, y ojalá no hagamos caso omiso a esto, ojalá no la abandonemos y la dejemos morir, ojalá nosotros seamos los que digamos ¡YA BASTA!, pero a la desunión y a los problemas que han llevado a nuestra fiesta a esta peligrosa frontera