TURÍN, Italia, feb. 8, 2006.- El estado italiano se ha gastado más de 90 millones de euros en garantizar la seguridad durante los Juegos Olímpicos de Invierno que comienzan el viernes, en los que 9.300 efectivos extra se unirán a los que habitualmente trabajan en el Piamonte para completar un dispositivo de 15 mil personas. "No hay señal alguna de amenaza terrorista", aseguró tajantemente el mes pasado el ministro italiano del Interior, Giuseppe Pisanu, quien, no obstante, advirtió de que "es imposible" excluir de antemano actos de esa índole.
Los Juegos y las elecciones generales del próximo abril marcan el principio y el fin de un periodo de máxima alerta para las autoridades italianas.
La cifra de 90 millones de euros destinada a la cita olímpica, aunque será actualizada al alza tras la clausura, es de momento notablemente inferior a los 256 millones que se gastó Salt Lake City en los Juegos de 2002, los primeros tras los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington.
Robert Mueller, director del FBI, visitó Italia en enero y quedó satisfecho con los preparativos.
Aunque son varios los países que, por su experiencia en asuntos de seguridad o en la organización de anteriores Juegos, han colaborado en el montaje del dispositivo, la responsabilidad durante los Juegos será totalmente italiana.
Ningún país ha pedido permiso para enviar sus propios efectivos armados a la Villa Olímpica.
La OTAN enviará dos aviones radar AWACS para vigilar el espacio aéreo italiano, los mismos que se utilizaron durante los Juegos de Atenas o la cumbre euro-mediterránea de Barcelona, pero su misión será sólo de vigilancia. En caso de que sea necesaria una actuación, las fuerzas italianas se harán cargo de ella.
Policías armados recorren con esquís las pistas desde hace semanas para descartar la presencia de objetos sospechosos.
También se prestará especial atención a los grupos de manifestantes que intenten aprovechar los Juegos para hacer oír sus reivindicaciones.
La construcción del tren de alta velocidad entre Turín y Lyon (Francia) ha generado en los últimos meses protestas en la zona olímpica que han derivado en cargas policiales y diversos incidentes, por lo que el área próxima a las pistas de competición estará cortada al tráfico privado y los residentes necesitarán un pase especial para acceder a sus viviendas durante los Juegos.