TURÍN, Italia, feb. 16, 2006.- Pese a los reclamos de grupos ambientalistas, la llama de los Juegos de Turín seguirá ardiendo en el Estadio Olímpico. Los ambientalistas había pedido bajar la intensidad de la llama o extinguirla temporalmente el jueves, en el primer aniversario de la entrada en vigencia del Protocolo de Kyoto sobre calentamiento global.
Italia, además, afronta una merma del suministro ruso de gas y ha tenido que apelar a sus reservas naturales.
Los organizadores de los juegos tantearon la posibilidad de reducir la intensidad del fuego, pero decidieron que se corría el riesgo de que se apagara por completo.
"Si se reduce un poquito, el cambio es nulo. Si lo reduces mucho, el riesgo es que se extinga", declaró Guiseppe Gattino, portavoz del comité organizador.
A una altura de 57 metros, el pebetero es considerado como el más elevado en la historia olímpica. Gasta 1.500 metros cúbicos de gas natural por hora, cifra ya que es la mitad de lo que se había calculado en principio, dijo Gattino.
Los Juegos de Turín han sido elogiados por la Unión Europea como la primera competencia deportiva de magnitud en el continente que respeta los principios ecológicos.