CESANA, Italia, feb. 16, 2006.- Pareciese que el vértigo de la pista de luge de los Juegos de Turín tiene llenos de pavor a los competidores y más de una voz ha clamado por su cierre. "La medalla pasó a ser algo secundaria, todos salen a proteger su vida", dijo la italiana Anastasia Oberstolz-Antonova en alusión a la pista de Cesana.
Oberstolz-Antonova figuró dentro del nutrido grupo de competidoras que sufrió accidentes en el luge femenino, que se disputó entre el lunes y martes.
Si bien salió sin lesiones, la sede de la prueba fue el blanco de su ira.
"Detesto esta pista. No vuelvo más. Temo por los demás", dijo. "Ojalá y la cierren. La verdad que sí".
La pista, con sus 19 curvas, traicioneras ‘chicanas’ y una superficie de hielo que genera altas velocidades, resultó demasiado exigentes, incluso para algunos de los mejores especialistas del mundo, ni decir de los menos experimentados. Varios acabaron en hospitales por diversos golpes.
"Yo la pondría como la pista más dura del mundo", dijo el canadiense Chris Moffat. "Diría que tendrías que estar loco, si dices que no te entra miedo".
El año pasado, una prueba de la Copa del Mundo aquí fue cancelada por una serie de accidentes en la fase de ensayos, incluyendo uno en el que un brasileño sufrió graves lesiones en la cabeza.