La mamá de Eduardo fue celadora en Lecumberri.
Foto: esmas.com/Marco Polo Dávila

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Eduardo Yáñez habla de su intimidad

por: Redacción
Fuente: La Oreja

Eduardo Yáñez habla de su dura infancia y vivencias dentro de la cárcel cuando su mamá era celadora

CIUDAD DE MÉXICO, México, feb. 20, 2007.- Como pocas veces, Eduardo Yáñez habló de su intimidad, en especial cuando era un niño que vivió con carencias y en lugares que podrían considerarse no aptos para un infante, como una cárcel, pero que a él lo hicieron crecer mucho.

"Yo crecí con demasiados complejos, temores, siempre he sido un hombre temperamental", anotó el actor.

El trabajo como celadora de su madre, marcó su niñez.

"Alguna vez mencioné que mi mamá era celadora en Lecumberri, después pasó a cárcel de mujeres, entonces era una vida muy dura. Yo crecí también en barrios muy duros y eso también te va formando", dijo.

Eduardo fue el hijo que muchos presos no tenían cerca.

"Me tocó recitar alguna vez 'Cultivo una rosa blanca en junio como en enero' y para ellos era como si su hijo estuviera recitándoles", abundó.

Las experiencias que vivió ahí dentro lo marcaron para siempre.

"Te podría hablar de algo que me marcó muchísimo, pero es demasiado íntimo para mencionarlo, pero por otra parte yo dentro de la cárcel lo que más recibí fue cariño y seguridad, porque todas esas personas que están adentro necesitan ese cariño".

Todas esas vivencias lo hicieron un mejor ser humano.

"Lo que yo aprendí ahí adentro, las experiencias que viví ahí adentro, la manera en que fui tratado allá dentro, tiene mucho que ver en mi comportamiento ante la vida, el querer superarme, el querer ser algo más de lo que ya era o de lo que Dios me había dado en ese momento".