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Una historia de película

Miguel Ángel Dávila Foto: Emprendedores

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por: Endeavor México
Fuente: Emprendedores

"Si me hubieran preguntado 15 años atrás a que me quería dedicar lo último que habría contestado es lo que estoy haciendo ahora."

“Soy contador público y me dedico al cine, lo más distante que hay. Yo quería trabajar en el Estado y por eso me fui becado a hacer una maestría a Harvard.”

Mucho de lo que acabas haciendo tiene que ver con la suerte y las oportunidades que se presentan. Así fue como Miguel Angel Dávila emprendió su camino como emprendedor.

“Una tarde mientras lavaba mi ropa en la lavandería del edificio donde vivía mientras cursaba mi maestría, me encontré con un americano de cola de caballo y arete. Platicando, resultamos ser compañeros de clase. Por esa época, Matt estaba trabajando en Cineplex Odeón. Su primera pregunta para romper el hielo fue ¿Cómo son los cines en México?”

Por esa época en México- años ´90- se decía que había que ir al cine con un tabique y un palo, el tabique para sentarte y el palo para espantar las ratas. El suelo estaba chicloso, te formabas en la dulcería y si querías un refresco la palomera te decía: “Si quiere refresco fórmese con mi prima la refresquera, yo soy la palomera” y es que el contrato colectivo sindical no les permitía vender refrescos.

Uno cree que ya esta todo inventado y que no hay nada nuevo por hacer. Pero en 1995 el cine tenía 100 años de existir desde que los hermanos Lumiere desarrollaran la primera tecnología, y sin embargo en México el cine era una industria totalmente virgen, desatendida y destrozada.

Miguel Ángel nos contó cómo conoció a su segundo socio: “En el salón de enfrente conocí a mi otro socio mexicano, Adolfo. El cine es un concepto que fundamentalmente requiere del desarrollo inmobiliario pues todo el negocio esta en la ubicación, y la familia de Adolfo conocía muy bien ese ramo en México.”

Con mucho criterio, los tres socios decidieron investigar al mercado partiendo de la siguiente premisa lógica: “El primer paso que dimos los tres socios fue desarrollar un estudio de mercado, partiendo de la base que si el estadounidense iba al cine, el mexicano no tenía por que no ir y con la creencia que si se ponían salas de buen nivel la gente tenía que ir.”

Datos:

1. Hacia 1985 en México se vendían 450.000.000 boletos al año y éramos 80.000.000 de mexicanos, con lo cual en promedio el mexicano iba al cine aproximadamente 5 veces al año.

2. En 1995 – solo 10 años mas tarde- en todo el país se vendieron 60.000.000 boletos y éramos 100.000.000 mexicanos, con lo cual ya no se iba ni una vez al cine en promedio al año y habíamos perdido 80% del mercado

3. Los estadounidenses vendían en 1995, 1.260 millones de boletos al año y eran 263.04 millones de habitantes con lo cual cada americano iba al cine un promedio de 4.8 veces al año. (1)

Conclusión:

SÍ hay mercado para el cine, pero la gente no quiere salir de su casa porque se ha espantado. Los horarios del cine en cualquier parte de México eran los mismos: 4, 6, 8 y 10. No había estacionamiento, los boletos se compraban en taquilla o en reventa.

Contexto:

Miguel Ángel 25 años, casado
Adolfo 24 años, casado
Matthew 27 años, soltero
Sin experiencia previa en empresas
Luego de hacer una maestría en Harvard, después de haber endeudado todo y vendido todo, la zanahoria es conseguir al final del camino un promisorio trabajo corporativo.
Todos tus compañeros están en proceso de reclutamiento para importantes trabajos y los que no se fueron de maestría ya son directores de alguna empresa
Tu familia no entiende como quieres resignar el seguro porvenir que te promete el título de Harvard
Los 3 egresados de Harvard eligen ser emprendedores.

Así es como nació el proyecto inicial de Cinemex, con la meta de hacer dos cines con un costo de 3 millones de dólares cada uno. En concreto, necesitaban conseguir un total de 6 millones de dólares para comenzar el negocio.

Comenzaron a buscar financiamiento y dada su corta edad vieron necesario sumar a un socio con experiencia y canas, así fue como Alan Friedbarg se integró a la sociedad. Durante este proceso de financiamiento pensaron en buscar socios y sinergias y se contactaron con cadenas de cine como Cinemark, AMC, etc. A AMC no le interesó la propuesta dado que el hijo del fundador ya estaba entrando en el mercado de Cuernavaca y por lo tanto iban a ser competidores.

Leeroy Mitchel - quien tiene una historia interesantísima de emprendedor y es fundador de Cinemark- estuvo interesado en asociarse con la condición de que 5 ubicaciones que él ya estaba desarrollando quedaran fuera de la sociedad. Los socios fundadores de Cinemex no estuvieron de acuerdo en ser competidores en unos mercados y en otros no, por lo cual la sociedad no se concretó.

Miguel Ángel nos relató las peripecias del proceso de financiamiento de la siguiente forma: “En octubre del ´93 habíamos conocido a unos banqueros de JP Morgan en una cena y les había gustado nuestro proyecto. Nos pasamos buscando financiamiento desde Abril del ´93 hasta Diciembre del ´93 sin ninguna respuesta. Frente a este panorama, en Diciembre organizamos una reunión de inversionistas con todas las personas a las que le habíamos pedido dinero. Explicamos el modelo completo, y de repente uno de los presentes se levantó y preguntó “¿Para qué necesitamos 3 chavos de Harvard que nos van a costar caro, para desarrollar este proyecto?” y ahí comenzó una discusión generalizada. Finalmente le reunión fue un desastre y no logramos juntar un peso. Ahí estaban presentes los banqueros de JP Morgan y para nuestra sorpresa nos dijeron que les gustaba el proyecto, que les parecía interesante porque representaba una alternativa de entretenimiento en un país que carecía de tal, pero que lo que más les gustaba era que había gente hambrienta para hacerlo y por eso no les importaba la experiencia ni la edad sino las ganas de hacerlo.

Pasaron 2 meses más y JP Morgan se comunicó con nosotros para decirnos que habían estado analizando el proyecto y a pesar de que les interesaba, encontraban un solo problema: que no estamos pidiendo suficiente dinero, porque si íbamos a poner 2 cines le íbamos a enseñar al mercado como se hacía el negocio e iba a llegar un competidor que nos iba a romper la cara en dos sentadas. Con más capital podríamos reaccionar a la competencia poniendo más cines.”

Conclusión: JP Morgan estaba dispuesto a poner 8 millones de dólares pero solo estaba autorizado a tener el 40% del negocio por lo cual requerían de otros inversionistas para completar el 60% restante.

Los banqueros de JP Morgan no quisieron que participara el socio con más experiencia porque desde su perspectiva esta persona ya tenía su porvenir asegurado. Ellos querían gente sin nada que perder y con ganas de arriesgar, así que este socio se hizo a un lado con mucha clase.

Llegó enero del ´94 y el periódico de la mañana anunciaba “México en guerra”. Era el subcomandante Marcos y el conflicto de Chiapas. El teléfono estaba al rojo vivo, todos los inversionistas llamando y asustados frente a este panorama, hasta que los tres fundadores lograron convencerlos de que siguieran apostando al negocio. “Es muy curioso, porque después de tantos meses agotadores, de repente llega un banco que dice “si creo” y todos los demás inversionistas empiezan a confiar y se empieza a juntar dinero hasta que en el mes de Enero habíamos logrado levantar 21 millones de dólares.”

Diciembre del ´94, DEVALUACIÓN! Esto les costó 8 millones de dólares de los 21 que habían levantado. Los inversores americanos estuvieron a punto de dar un paso al costado y decidir no invertir el dinero acodado. Miguel Ángel nos confesó que “Este fue el parte aguas para que la empresa fuera lo que es hoy. No solo los convencimos de quedarse en el proyecto, sino de reponer los 8 millones que habíamos perdido con la devaluación.”

Todas las cadenas americanas que estaban pensando en entrar al mercado mexicano en ese momento, sintieron la inestabilidad y se fueron. Esto fue una oportunidad para Cinemex porque de repente se encontraba con 21 millones de dólares en el banco en un momento en el que no había dinero y con el mercado vacío de competencia. Durante 1995 los emprendedores se dedicaron a firmar contratos, a prestar dinero a las compañías desarrolladoras para que desarrollaran centros comerciales con cines, porque hasta ese entonces no existía ese concepto.

Su meta fue posicionar la marca para que en 1996 - cuando los competidores extranjeros se dieron cuenta que México seguía siendo un mercado interesante- Cinemex tuviera una presencia fuerte en el mercado. Para ese año Cinemex cambió de estrategia y sus fundadores decidieron concentrar su foco en la Cuidad de México donde se encontraba el 50% de la taquilla la cual representaba el mercado más grande de Latinoamérica.

En solo en 7 años Cinemex ha logrado tener más de 360 pantallas, controla el 50% de la asistencia de la Ciudad de México, tiene más de 2000 empleados, factura más de 1500 millones de pesos al año, cuenta con 30 millones de asistentes anuales y representa la segunda cadena de cines más grande del país.

Cinemex cuenta con un 22% del mercado nacional, Cinemark con un 9% y Cinepolis mientras que en principios de los ´90 dominaba el 70% del mercado nacional en la actualidad cuenta con el 38% del mercado.

En 2001 los socios lograron vender la empresa a una corporación canadiense y así devolver su inversión a las personas que habían confiado en ellos en los inicios. El reto de Cinemex en la actualidad es buscar la integración y la consolidación internacional, y llegar a ser una compañía pan-latinoamericana - Sudamérica, Centroamérica y México- para poder competir con el riesgo más alto, representado por las películas y los estudios que han hecho de la fragmentación de los exhibidores un gran negocio.

“En los próximos años, después de dejar todo en orden en Cinemex me encantaría volver a intentar un emprendimiento, no sé en que negocio, pero quisiera volverlo a ser. Lo importante son las ganas, las agallas, proyectos hay muchos y lana también, falta gente que tenga el estomago de pegarle y entrarle.”

(1) FUENTE: NATO Y MPAA

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