El actual esquema de globalización pone a nuestra disposición una amplia gama de productos provenientes del mundo entero; como consumidores, por lo que tenemos la opción de elegir aquellos que más se ajusten a nuestros gustos y necesidades.
Contemplemos el caso del café. Actualmente han surgido gran cantidad de cafeterías en México con diferentes conceptos; en nuestro País existe la tendencia a imitar o preferir conceptos importados, por lo que la mayoría de estos negocios sigue dichos parámetros ya que los consumidores los aceptan fácilmente.
El concepto no es únicamente lo que cuenta para que una PyME de este tipo tenga éxito, sino que también es necesario que ofrezca buen precio y calidad en sus productos además de servicios, ya que la competencia es fuerte y si no se trabaja para ser competitivo, se corre el riesgo de fracasar. Los cafeticultores de Chiapas son un ejemplo de cómo los productores pueden llegar a organizarse ofreciendo sus productos a través de diversos puntos de venta en ciudades como el Distrito Federal, Guadalajara, San Cristóbal de las Casas, Morelos y en países como Estados Unidos y España.
Su concepto de ventas nos interna en el sureste mexicano, principalmente en la Selva Lacandona, donde se cultiva de manera orgánica el grano de café que se ofrece en sus establecimientos, lo cual puede considerarse como una ventaja competitiva ya que la tendencia actual en el consumo de alimentos se inclina por lo natural y saludable.
Adicionalmente se han consolidado alianzas estratégicas directamente con los productores de café, miembros de 1368 familias campesinas de la comunidad Tzeltal y Tojolabal del Estado de Chiapas, alcanzando con esto un beneficio, evitando a los intermediarios y acordando un precio justo por el grano.
Estas comunidades vieron en el café orgánico una alternativa de subsistencia para obtener mejores precios por la venta del aromático, que generalmente es de seis pesos por cada sesenta kilos de grano sin procesar.
El café orgánico se produce en ocho Estados de la República Mexicana: ( Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Puebla, San Luis Potosí, Jalisco, Colima y Veracruz), de los cuales, Chiapas ocupa el primer lugar. El 85% de esta producción es para exportación obteniéndose de su venta un sobreprecio de 20% al 40%, lo cual ha significado que los grupos de productores se integren al mercado competitivo que trae consigo la globalización actual.
Todos estos cambios han permitido la búsqueda de nuevas alternativas de mercado y estrategias de comercialización del producto.
Como respuesta a estas necesidades, se han organizado foros de análisis en las propias cafeterías de toda la República, que son apoyados por especialistas en la materia ( académicos, productores, procesadores, y comercializadores ), que incluyen como puntos a tratar:
1) La identificación de causas estructurales del comportamiento del mercado internacional de café.
2) La revisión de las limitantes tecnológicas de la producción, transformación y comercialización del café.
3)Identificar paradigmas y líneas estratégicas de la cafeticultura.
4) Establecer estrategias para el desarrollo de la cafeticultura chiapaneca.
Los actores que intervienen en este proceso han comprendido que no pueden quedarse fuera de esta carrera mundial por conquistar mercados nacionales e internacionales; que si bien no siempre se ofrecen alternativas a pequeños productores como los de Chiapas, están abiertas a propuestas de calidad como las que están desarrollando.
El avance ha llegado a tal nivel, que la comercialización se realiza no sólo dentro de la República Mexicana, sino que también se exporta a los Estados Unidos y España.
La globalización es un proceso que no podemos detener, estamos ya inmersos en ella, incluso en ocasiones sin darnos cuenta, somos actores de la misma y por lo tanto no podemos ser ajenos ni a sus ventajas ni a sus desventajas.
Se ha visto que este proceso puede beneficiar sólo a unos pocos y dejar de lado a las llamadas 'minorías', que irónicamente son las mayorías, pero ¿qué podemos hacer si es un proceso que sigue avanzando sin detenerse?; lo único que nos queda es analizar todas las alternativas posibles e identificar en qué campos tenemos más oportunidades sin perder la visión humana.
La industria del café es un ejemplo vivo de lo que se puede hacer trabajando conjunta y comprometidamente, observando en dónde parece no haber nada, hasta lograr trazar objetivos claros y estrategias adecuadas.
Cuántos de nosotros ponemos atención a los signos de los tiempos, cómo identificamos cada uno una oportunidad, a qué grupo o a qué personas le concedemos nuestra aprobación y en qué nos basamos para ello. Será acaso que cuando nos acordamos de voltear la mirada hacia los grupos que llamamos vulnerables, lo único que vemos es miseria y desolación, acaso sólo nos causa un sentimiento pasajero y vano de lástima, y al momento se nos olvida la realidad que enfrenta el mundo entero.
Es momento de mirar hacia todos los lados posibles que nos permita nuestra intuición, quizá donde menos nos imaginemos que existe una oportunidad, en realidad podemos encontrar un éxito rotundo en este mundo totalmente globalizado.