|  |  | | Pymes o changarros |  |  | Calidad en la micro y mediana empresa |  |  |  |  | por: MI Ariel Enrique Puerto Nájeradirigido y dirigido por Dr. Carlos Miguel Barber Kuri Fuente: Emprendedores
La implantación de una cultura de calidad dentro de una empresa Hoy más que nunca, en estos tiempos donde el fenómeno de la globalización se hace cada día más presente, es indispensable para nuestro País el uso óptimo de los recursos que disponemos, ya sean recursos naturales, económicos, humanos. Parece estar de moda, no tan sólo en el mundo empresarial sino en todos los aspectos de nuestra vida diaria, el mencionado pero no totalmente entendido y menos adoptado concepto de la calidad, entendiendo éste como ‘un alto grado de satisfacción en una situación especifica’ , debido a lo cual, han proliferado slogans además de logos referidos a la misma. Ciertamente México apenas está incursionando hacia una cultura de la calidad, por lo que sus efectos comienzan a vislumbrarse. Este rezago hace que la falta de adopción de los principios de calidad se vea reflejada en las micro y pequeñas empresas, lo que las limita al intentar aprovechar oportunidades de negocios y dejando pasar varias oportunidades de éxito. Calidad y productividad son términos que van estrechamente ligados entre si, pues quien se jacte de tener una empresa altamente productiva no puede negar, que para alcanzar esos niveles ha tenido que recurrir a la implantación de programas de calidad empresarial además de mejoramiento continuo, esto con la firme intención de cambiar la forma de hacer las cosas para satisfacer las demandas de los clientes y aumentar la rentabilidad de la empresa. Este hecho se ha convertido en uno de los temas más interesantes al hablar de negocios. La micro o pequeña empresa no es la excepción al momento de hablar de la importancia en la implantación de procesos orientados a la calidad, pero al tocar estos temas con algún empresario de este sector, inmediatamente surge como limitante en algunos casos y como excusa ideal en otros: el costo de la implantación del sistema, mismo que no necesariamente es elevado, no puede ser sufragado por la empresa pues, entre otras cosas, tiene la prioridad de sobrevivir. La implantación de la cultura de la calidad no es, como muchos empresarios creen y peor aun, como muchos supuestos ‘consultores’ intentan implantar en la proliferación de procedimientos burocráticos plasmados en gruesos, además de poco útiles manuales. Tampoco es una supervisión estricta y detallista para separar el producto bueno del malo durante y al final del proceso productivo, sino que de cierta manera es algo que va más orientado a no producir un producto malo, mediante el uso de una serie de controles administrativos, así como también productivos técnicamente fundamentados. De igual manera es importante mencionar que la implantación de los procesos orientados a la calidad, no son la solución para todos los problemas de una empresa, independientemente del tamaño del negocio de que se trate. La necesidad de la implantación de un sistema de aseguramiento de calidad en una empresa no debe hacerse porque lo requiera alguno de sus clientes, o al mismo tiempo sea exigido a través de un tratado o contrato, sino que debe hacerse por convicción. En un sistema orientado a la calidad, los costos de producción se reducen, por tanto se está en posibilidad de manejar sus precios en una forma más competitiva, no solo en el País, sino también de manera internacional. El reto de competir dentro de un mundo globalizado se debe, en parte, al avance tecnológico que modifica la demanda, las necesidades y preferencias que a gran velocidad cambian por los diferentes consumidores, por la competencia intensa, y al mismo tiempo a los reducidos ciclos de vida de los productos. Esto ocasiona la necesidad de administrar cada vez mejor integrando a la vez una cultura de calidad que incluya acciones tales como planes de mercadeo, comercialización a mediano y largo plazo, planes de manufactura, financiamientos adecuados, de sistemas operativos de vanguardia, etc. Solo con medidas de esta talla una empresa puede seguir adelante hacia el logro de sus objetivos. Cada vez son más las organizaciones que sienten la necesidad de mejorar sus operaciones en la medida de lo posible. Más ejecutivos se dan cuenta que, para vencer a la competencia, es preciso hacer de forma constante mejor las cosas. Ante esta necesidad de cambio, actualización y de superación, la empresa moderna debe buscar asesoría externa, misma que si es adecuada, puede ayudar de una manera más rápida además de económica a las empresas. Este cambio, si se guía y planea bien, puede tener como consecuencia nuevas oportunidades de crecimiento, satisfacción de las necesidades de los clientes y una mayor eficacia además de eficiencia diaria en el actuar de la empresa, aumentando con ello las utilidades y las probabilidades de salir adelante como negocio. .
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