No es por casualidad que se ha creado el término de innovación, sino que se ha ido acuñando en el lenguaje del negocio y en el léxico de la tecnología. Hoy en día vivimos dentro un acelerado proceso, el cual ha globalizado muchos fenómenos y transformado los modos de trabajo, de manera que la innovación no es una moda sino es una necesidad. En las empresas, la innovación se refiere tanto a nuevos productos o servicios, como a nuevos métodos o procedimientos, frecuentemente relacionados con el avance tecnológico, y que obviamente encaran obstáculos a vencer. Hace quince años, cuando una persona terminaba la Universidad, pensaba que ya había cerrado su período formativo y se incorporaba a un puesto en una empresa creyendo que sería para siempre. Aprendía su oficio suponiendo que su trabajo entraría a una cómoda rutina afrontando tareas previsibles o al mismo tiempo que requerirían poca variación respecto a lo conocido. Sin embargo hoy en día el panorama es diferente, ya que a cualquier persona se le exige que tenga iniciativa, dejando las tareas rutinarias a la automatización. Se nos pide que seamos capaces de reaccionar con agilidad a situaciones complejas o completamente imprevisibles. Actualmente, el mercado laboral es mucho más dinámico. Mantenerse activo en este contexto requiere de una preparación que también está en constante evolución.
México necesita personas que sean capaces de incorporar la tecnología a su quehacer diario, que afronten tareas complejas y que actualicen constantemente su capacitación. La educación técnica y superior requiere de una inyección de dinamismo para que de esa manera se formen personas con la calidad que necesita nuestro País.
Existen muchos medios de conexión, por ejemplo Internet, que brinda la posibilidad de compartir conocimientos. La empresa tiene la responsabilidad de estimular el aprendizaje y usar la cooperación como pauta de conducta empresarial. De esa manera se puede contribuir a dar el impulso que la sociedad necesita.
La iniciativa es una pieza clave para la innovación. Las personas con actitud innovadora tienen que contar con el apoyo necesario para transformar sus ideas en negocios viables. La creación de empresas tiene que ser fácil y los servicios de apoyo al emprendedor accesibles y eficaces. Se debe tomar en cuenta que el capital riesgo no tiene un retorno rápido, sino que dependerá de que tan rápido crezca, siendo que para dicho crecimiento se necesitan personas con iniciativa, por tanto innovadoras.
Por los que los dos grandes ámbitos de intervención para un mejor desarrollo o crecimiento son: la educación y la Iniciativa, los cuales requieren de medidas diferentes, pero urgentes porque sus efectos en la innovación no se perciben de inmediato, sino requieren tiempo de maduración y el futuro no espera.
El proceso de innovación permite el lanzamiento al mercado de nuevos y mejores productos, servicios y/o procesos. Las empresas compiten diariamente por la constante innovación, que se traducen en diferentes aspectos. Claro que no es un proceso fácil, ya que las ideas innovadoras no surgen espontáneamente, sino que se dan en los momentos más inesperados y en condiciones, a veces, extremas. Por esa razón la innovación no se persigue sino se alcanza, en algunas ocasiones, incluso de manera accidental.
En algunos casos, las empresas no se concentran en la innovación sino en el trabajo consistente, resolviendo problemas del presente, satisfaciendo necesidades, mejorando productos, servicios y poniendo a la organización en un equilibrio mientras camina por la ‘jungla de los negocios’ siempre luchando como una especie por sobrevivir. Generalmente, las innovaciones no son consideradas como tales hasta que no han satisfecho mayoritariamente necesidades fundamentales. ‘Una idea no será nunca una innovación hasta que no esté ampliamente adoptada e incorporada en la vida diaria de las personas’, asegura Art Fry y para conseguir este paso, se necesita que las personas venzan su miedo al cambio.
En México, los jóvenes recién egresados deberíamos mantener una actitud de iniciativa, inyectando, en cualquier lugar, positivismo, tratando que todos los días se haga alguna aportación ya sea chica o grande; el punto es que debemos innovar en todo momento y en cualquier lugar. Nosotros somos los que podemos cambiar el rumbo de nuestro país.
En los momentos más inciertos, donde los mercados se convulsionan, donde las empresas desaparecen y los trabajadores se quedan sin empleo, donde la supervivencia es un ejercicio de malabarismo y la velocidad con la que el tiempo corre nos hace olvidar cosas, en ese preciso momento surgen las ideas innovadoras que nos alientan a continuar. No nos tenemos que asustar, debemos aprovechar el momento de incertidumbre para innovar además de tomar ventaja, con el fin de encontrar el camino para aumentar la confianza, logrando con todo esto, el crecimiento de nuestro País.