Existe el consenso de que la innovación es la utilización de conocimiento para ofrecer un nuevo producto o servicio. Inventar se considera como crear o desarrollar un producto o proceso nuevo, por lo tanto innovar consiste en el proceso de creación de un producto comercial a partir de un invento.
Inspirado en ello, el enfoque económico de innovación en la empresa centró su atención principalmente en los incrementos de la productividad a partir de la introducción de nuevas tecnologías. Estas se materializaron en nuevos equipamientos y técnicas de producción.
En ese enfoque, basado en la teoría económica neoclásica, la tecnología fue concebida como una variable exógena a la organización de la producción, es decir como un insumo que se adquiere en el mercado y se suma a los factores existentes en la empresa sin que genere tensiones además de ajustes en la organización. La generación de conocimiento se concibió como un concepto lineal emanado de la investigación básica a la aplicada y de ahí al desarrollo experimental, así como también a la innovación.
Al poner demasiado énfasis en los efectos económicos, los autores de este enfoque relegaron aspectos importantes como los problemas relativos a la asimilación y heterogeneidad tecnológica de los procesos productivos. Se debe tener presente que la innovación es un proceso acumulativo que resulta del despliegue de capacidades de aprendizaje tecnológico de las empresas. Algunos autores restringen el aprendizaje tecnológico a las actividades de las unidades de investigación y desarrollo de las empresas, sin embargo, actualmente el aprendizaje tecnológico se da por la interacción entre las empresas proveedoras además de usuarias de los diversos productos.
El enfoque sociológico aborda con mayor énfasis en las relaciones laborales, el aprendizaje y la innovación. A partir de la búsqueda de soluciones a la crisis de productividad se retoman aspectos vinculados con la ejecución de las tareas o las manifestaciones de solidaridad en el trabajo. Con esto se rebasa la visión puramente materialista de la tecnología.
Lo anterior aclara que las relaciones en las empresas rebasan la división del trabajo y la organización del proceso productivo. Finalmente, la empresa es una construcción social resultante de conflictos además de arreglos que ella misma engendra en su dinámica, siendo no sólo un agente económico en el mercado.
Las situaciones de aprendizaje en la empresa surgen de la interacción de los actores, de sus formas específicas de regulación y de los usos de la tecnología. El conocimiento incorpora las formas colectivas de regulación organizacional. Los conocimientos tácitos, pero susceptibles de explicitarse, constituyen una fuente de innovación porque revelan prácticas y experiencias ocultas además de latentes que pueden aportar soluciones innovadoras a eventos hasta entonces desconocidos.
Según Nonaka y Takeuchi, la dinámica de creación de conocimientos en la empresa implica una complementariedad de conocimientos implícitos, así como también codificados a través de un ‘spiral knowledge’. La espiral de conocimiento comprende cuatro modos de interacción. La primera es la socialización de los conocimientos tácitos en la empresa, la segunda corresponde a la externalización que consiste en codificarlos. Posteriormente, se pasa a la combinación, en la cual se reconstituyen y sistematizan los conocimientos explícitos, incluyendo a los que ya se posee de manera codificada. Finalmente, se tiene la internalización a través de la cual se difunden los conocimientos codificados en las prácticas individuales y colectivas. Por lo que al reintegrar éstos, emergen nuevos conocimientos dando inicio a un nuevo ciclo.
Para Polanyi , los conocimientos tácitos son conocimientos prácticos adquiridos por cada individuo en vivencias de la vida laboral o antes de ésta. Se adquieren en experiencias de intercambio en el contexto de la empresa y tienen un referente tanto individual como colectivo.
La actividad repetitiva y cotidiana permite mejorar la destreza, habilidades , además de conocimientos sobre la maquinaria y el proceso. El conocimiento implícito adquiere potencial innovador en procesos de aprendizaje colectivo. El conocimiento tácito del grupo incorpora además las formas colectivas de regulación organizacional.
Cuando el conocimiento es codificado, se descontextualiza y se vuelve genérico, público y apropiable. En este sentido, una parte del conocimiento puede ser valorizado por la empresa además de estimulado con el fin de generar innovaciones internas a los productos y procesos.
Los conocimientos tácitos y codificados no se activan de manera espontánea. Esto depende se los espacios de acción y aprendizaje que la organización es capaz de ofrecer como entidad espacio-temporal de solución de problemas técnicos, organizativos, de negociación, de sociabilidad, además de aprovechamiento de oportunidades.
En una coyuntura de generación de incertidumbres, la empresa puede favorecer la interrelación de los distintos tipos de conocimientos suscitando un proceso de creación de un producto mejorado o de un proceso novedoso.
La codificación es finalmente un proceso de creación de conocimiento nuevo. En este proceso los conocimientos tácitos son recuperados y transformados.
La empresa debe adaptarse continuamente a los cambios en los mercados competitivos y al desarrollo tecnológico, en este sentido debe estimular el aprendizaje individual y colectivo de sus empleados y directivos.
Las capacidades de aprendizaje tanto individuales como colectivas constituyen un componente esencial de la estrategia organizacional en la sociedad del conocimiento. Las destrezas, habilidades y conocimientos del personal constituyen un activo intangible que al ser potenciado y aprovechado le permite a la empresa asimilar nuevas tecnologías y sostener una mejora continua de sus productos y procesos, incluso se afirma que este tipo de activos son intransferibles e irrepetibles en otros contextos que no sean el espacio específico en que se construyeron.