Cuando
David Beckham era un niño sólo tenía un sueño: jugar en el Manchester United.
Para lograr su sueño trabajó duro, golpeó el balón con ganas y consiguió hacer goles imposibles. Desde muy joven supo lo que significaban las mieles y responsabilidades de la fama.
Dos años después de su debut en la liga inglesa, vistiendo la camiseta de su equipo fetiché, la buena estrella de David Beckham se iluminó aún más: se enamoró de la ex Spice Girl más glamourosa, Victoria Adams. Y fue correspondido.
Constante en su obsesión, no cesó hasta firmar con un club que supo valorar tanta fidelidad: el 8 de julio de 1991 fue fichado por el equipo filial; el dos de abril de 1995 debutó en la liga con el Manchester United. En 2003 fue contratado por el club español Real Madrid.
Su fuerza en el campo, su capacidad en los pases largos y su agudeza para hacer gol desde gran distancia le valieron la admiración de los seguidores de su equipo. Si a eso añadimos la historia de amor que protagonizó con una de las estrellas musicales más admiradas del Reino Unido de las últimas décadas, Victoria Adams, la mezcla es explosiva.
Se conocieron en 1997. Poco después tuvieron un hijo, Brooklyn Joseph, y su amor se afianzó cuando el pequeño cumplió cuatro meses. La pareja contrajo matrimonio en un bello castillo de Dublín. David Beckham sabe combinar perfectamente sus facetas como esposo, padre, futbolista y, por qué no, habitual en las portadas de papel couché.