Si habría que nombrar a una futura estrella del pop, seguramente a muchas mentes vendría el nombre de
Justin Timberlake.
Su inicio en el mundo de la música y la televisión, es por todos conocido, en El Club de Mickey Mouse, al lado de Britney Spears y Christina Aguilera.
A los 14 años, da el salto a la música y se une a la banda de pop, N’Sync, integrada además por Lance Bass, Chris Kirkpatrick, JC Casez y Joey Fatone.
Aunque el inicio de la banda no fue demasiado alentador, alcanzando con su primer disco homónimo, apenas tres sencillos y una canción, “I want you back”, como su principal éxito.
El verdadero éxito llego con su tercer disco des estudio, No strings attached, con el que con cuatro sencillos y canciones como “Bye, bye, bye” o “It’s gonna be me”, se colaron a cada rincón del planeta, en plena explosión de las boys band, a inicios del nuevo siglo.
La ‘consagración’ de la banda llegó con Celebrity, su cuarto disco y del que se desprendieron canciones como “Pop”, que dio paso a la gira mundial del mismo nombre, que los llevó a visitar Europa, América y Asia.
Terminó el Pop Tour y la banda decidió separarse para dar paso a proyectos personales.
El primero en levantar la mano fue Justin, quien en 2002 lanza Justified, un disco con saltos entre el pop, hip hop y funk, y que inicialmente había sido preparado para el ‘regreso’ de Michael Jackson.
La sorpresa fue mayúscula, llenos en todos los lugares que se presentaba y su disco se agotaba de cada tienda del planeta. Este material lo hizo ganador de dos premios Grammy.
En el 2006, el cantante presentó Future sex/Love Sounds, su segundo material discográfico en el que trabajó al lado del productor Timbaland. Este disco consolidó la carrera del cantante, quien ahora se ha convertido en empresario discográfico.