No estaba muerto...

 
 
 
por: Agencia
Fuente: REUTERS
 

Jane Chaplin, hija del comediante, advierte que su padre ‘vive de nuevo’ y ha reencarnado

 
BOGOTÁ, Colombia, mar. 3, 2003.- La hija del célebre actor inglés Charles Chaplin aseguró que su padre vive de nuevo: alguien ha tomado su forma y espíritu para inmortalizar la presencia de quien popularizara el cine mudo, 25 años después de su muerte.

Pero Jane Chaplin no quiso revelar quién es ese personaje y para ello hay que hurgar en el libro que escribe desde Cartagena, una cálida ciudad colombiana a orillas del Atlántico, sobre la vida de su familia y sus visiones más íntimas.

"Alguien ha reencarnado en su atuendo, alguien ha hecho que lo volvamos a ver, a sentir", advirtió Jane, una suiza de 46 años, quien se inspira de las aguas del trópico para escribir su libro Refusing To Run (Rehusar a Correr).

Enamorada del calor cartagenero evidente en el aire y en su gente, Jane, una mujer no complicada de ojos azules y cabello castaño rojizo, recorre casi a diario las murallas de esta ciudad, las mismas que la protegían de invasores y piratas en la época de la colonia.

El libro, que aspira culminar en mayo, se divide en dos partes: la primera, anecdótica, familiar y reveladora de su infancia hasta la muerte de sus padres; le segunda, filosófica, novelesca y visionaria de la reencarnación.

"No conocí a mi padre tanto como hubiera querido porque trabajaba todo el tiempo y mi madre lo protegía demasiado para que no estuviera cansado en el trabajo. Tuvimos un estilo de vida muy estricto, un poco militar, como la era Victoriana, pero eso evitó que fuéramos horriblemente esnobistas", aclaró.

Con un bajo perfil, Jane, la menor de una familia de ocho hijos, se ha colado en el mundo del cine en diversas facetas. En París, hizo libretos, decoró escenarios y actuó en papeles cortos; en Madrid y Londres escribió guiones y, en Orlando, produjo el filme Christopher Columbus: The Discovery.

Desde muy joven reconoció que no tenía la pasión ni el talento para actuar, como lo ha demostrado su famosa hermana Geraldine, de quien dice estar muy contenta y orgullosa, pero eso no le ha impedido deleitarse con el mundo de la imagen.

"Siempre he tenido la tendencia a correr, a huir de los problemas, de la gente, de las situaciones; pero ya no lo hago y eso me hace feliz", confesó refiriéndose al título de su libro, y admitiendo lo difícil que es construir una vida sin el peso de sus apellidos, incluido el de su abuelo, el gran dramaturgo estadounidense Eugene O’Neill.

SE DESILUSIONARÍA DEL CINE ACTUIAL

Jane, divorciada y con dos hijos, uno de 16 años que vive en California con su padre y otro de 9 que la acompaña en Cartagena donde vive actualmente, es indecisa en calificar a su padre como genio, pero acepta que como todo "gran creador", fue un hombre de contradicciones.

"Quizá su mayor contradicción fue la de radicarse en Suiza. De todos los lugares del mundo ¿por qué diablos tuvo que escoger ese? Quizá porque es un país pequeño, limpio y neutral, pero es muy aburrido", explicó dejando entrever la molestia que le dejó el haber estudiado en un internado suizo de monjas.

A su juicio, la apacible nación alpina pudo servirle a su padre como lugar para evitarse problemas luego de que Estados Unidos le negara la entrada en 1952, por sus ideas irreverentes y de tinte comunista.

¿Pero era Suiza un terreno fértil para la creatividad? "Mi padre fue una oveja que se rehusó a seguir el rebaño, una buena oveja negra. Un hombre que voló contra el viento y que eso fue lo que reflejó en todas sus películas", destacó.

Seguramente su padre, sostuvo, hubiera visto con buenos ojos el desarrollo tecnológico que ha tenido el cine, pero "se hubiera horrorizado de ver la cantidad de dinero que se necesita para hacer un filme, de todo lo que se desperdicia en cintas que se ven fantásticas, pero que no tienen historia".

Y también con certeza, el hombre que combinó la emoción, la comedia y la crítica social en sátiras de la pantalla grande dentro de un mundo alumbrado con las máquinas, se sentiría desilusionado de ver cómo el cine se convirtió en una monstruosa industria.

Pese a ello, Jane, que lamenta no haber conocido a su padre más joven -pues él tenía 68 años cuando ella nació- sigue confiando en el cine, en los filmes que la hacen sentir antes de pensar y en lo que heredó de su padre: "la capacidad de celebrar la vida, su sensibilidad, su capacidad de sentir las cosas a profundidad, su humor".

 
 
 
Charles Chaplin en la cinta ‘El Gran Dictador’.
Charles Chaplin en la cinta ‘El Gran Dictador’.
Foto: esmas.com
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