por: Mario P. Székely
¡Entra al sitio de los Oscar! CIUDAD DE MÉXICO, México, mar. 16, 2003.- Fueron 7 minutos, pero lo suficiente para que cerca de siete mil asistentes al zócalo aplaudieran a la nominada al premio Oscar de Mejor Actriz, Salma Hayek, la noche del domingo.
Luciendo un elegante vestido negro y visiblemente emocionada, Salma proveniente directamente del aeropuerto, dio gracias a la concurrencia y aprovechó para recordar que México tienen en Felipe Fernández, Carlos Cuarón, Alfonso Cuarón y los realizadores de El Padre Amaro a toda una serie de talento nominado al Oscar.
“Esta película (Frida) se ha visto en todo el mundo, pero nunca ha sido una función tan emocionante para mí como la de esta noche. Espero que les guste la película, ojalá que se sientan orgullosos de mí”, expresó la actriz originaria de Coatzacoalcos, Veracruz.
Hayek recibió también el aplauso de sus padres y amigos, entre ellos el nominado a Mejor Diseño de Producción (Frida) Felipe Fernández del Paso.
“Lo único que puedo decirles es que en mis momentos más difíciles pensaba en ustedes... en el pueblo mexicano. “Yo sabía que por ser mexicana era especial y quiero decirles que todos ustedes son exactamente igual de especiales”, agregó la mexicana de 35 años.
La delegada del gobierno de la Delegación Cuauhtemoc, Dolores Padierna, le entregó una placa a Hayek aprovechando que la Ciudad de México tiene su semana dedicada a la mujer.
“Hoy rendimos este homenaje a Salma Hayek, una actriz mexicana extraordinaria que ha demostrado especial interés en desarrollar a los temas nacionales y latinos, como su película Frida que relata la vida de otra mujer fuera de serie y que forma parte del patrimonio cultural de los mexicanos.
Rendimos este homenaje al carácter firme de Salma, a su belleza y disciplina, a la actriz que ha logrado colocar ante el mundo la imagen de la mujer mexicana, que no conoce la sumisión, que promueve su propio destino y que enfrenta las adversidades; por todo ello está nominada al Oscar como Mejor Actriz, dándonos mucho orgullo tenerla entre nosotros y poder contribuir a la difusión del cine mexicano”, señaló Padierna.
La actriz recibió el homenaje con lágrimas en los ojos: “Yo tuve el valor de seguir mi sueño y esta película es el testimonio de sí mismo. Lo logré a través de trabajo honesto y de echarle muchas ganas. Les dedico esta película a ustedes y les pido que se acuerden siempre que los amo y que sí se puede”.
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Mario P. Székely