por: Mario P. Székely/Enviado.
¡Entra al sitio del Oscar 2003!
HOLLYWOOD, Estados Unidos, mar. 22, 2003.- Cuando en principios de año el presidente de la Academia de Artes y Ciencias, Frank Pierson, tomó la decisión de que el famoso brindis del Governors Ball -que se lleva a cabo después de la entrega del Oscar- sería con motivos en blanco y negro, poco se imaginaba que iba a estar en tono internacional para la ocasión.
Hoy el mundo está en guerra y el país que hospicia la entrega del premio más famoso de la industria cinematográfica deberá de decidir hasta el último minuto si pondrá los manteles largos y celebrará una fiesta mientras que el gobierno de Estados Unidos tiene tropas ocupando Irak.
“Ante la pregunta de si ‘el show debe continuar o no’ la respuesta inmediata es: si”, declara muy seguro Pierson, sentado en una silla bajo el sol californiano de medio día que pega con todo su poder en la explanada frente al Teato Kodak, mientras que decenas de técnicos terminan de arreglar una pequeña alfombra roja que va directo de la banqueta a la entrada del recinto.
La prensa internacional, encargada de la fuente de espectáculos y que sabe que su información dejó de ser de primera plana desde que el presidente George Bush dio la orden el pasado miércoles de bombardear Irak, se concentra en preguntar sobre qué tanto cambiará Oscar este año.
“No hemos impuesto nada a nuestras estrellas invitadas. De hecho, entre la Academia y los asistentes se decidió que lo más apropiado, según lo que está sucediendo, es que se eliminara la alfombra roja.
“Cada ganador del Oscar podrá usar la tribuna para decir lo que desee y no se censurará si sus comentarios son sobre la guerra”, dice Pierson, mientras que Gil Kates, productor del show a televisarse este domingo a las 19:30 horas (tiempo de México) está sentado a su lado mostrándose tranquilo.
Pero lejos está Kates de relajarse. En una semana él junto con coreógrafos y el mismo Steve Martin, presentador del evento, tuvieron que cambiar el número inicial del espectáculo. Ahora todo va en armonía con lo sobrio.
Curiosamente, el Governors Ball no desentonará con su blanco y negro. Aunque Pierson había tomado esa decisión hace meses para aprovechar el aniversario 75 de la entrega del Oscar y rendir un homenaje a los inicios del cine, cuyos tonos sólo eran dos.
LAS ESTRELLAS CAMBIAN DE TONO Hasta el momento, el único artista presentador de premio que ha dicho que no vendrá porque no se siente cómodo es Will Smith (Ali), según explica Pierson.
“El director Peter Jackson (El Señor de los Anillos: Las Dos Torres) mandó un comunicado donde señala que no asistirá porque se encuentra a unos pocos días de filmar unas escenas de la tercera cinta de la serie y está con el tiempo encima, además de nervioso por su trabajo”.
No obstante, la televisión ya mencionó que Angelina Jolie (Inocencia Interrumpida) muy posiblemente no vendrá. La mexicana y nominada al Oscar, Salma Hayek, declaró vía su representante que no desea dar entrevistas previas al domingo, pues siente no es correcto dado la situación bélica.
El L.A. Times posee una declaración de Denise Faye, nominada a Mejor Vestuario por Chicago, que dice que cambiará su decisión de vestido debido a que la atmósfera de los premios se transformó por completo.
Ahora el Oscar será sobrio y veremos varias expresiones de este concepto, tanto en el hecho de que no hay alfombra roja, como la vestimenta y el uso de joyas de los artistas.
Estamos en un Hollywood que debe de seguir sus eventos, pues el negocio está en juego. La transmisión del Oscar es el segundo evento más visto en el planeta después del Super Tazón.
La cadena de televisión ABC no ha siquiera sugerido que cancelará la transmisión, pero podría poner en pausa indefinida a Oscar si se considera que es más importante transmitir las noticias de la guerra.
Ya sea por protección o por sensibilidad, la prestigiada Barbara Walters no transmitirá en ABC después del Oscar su tradicional programa de 22 años donde entrevista a nominados. Este 2003 iban a ser Nicolas Cage, Julianne Moore y Renée Zellweger.
“La realidad es que este país está en guerra y no es apropiado difundir ahora entrevistas con el tipo de vida de las estrellas de Hollywood”, declaró Walters por televisión.
En un mundo tan subjetivo como el cine, donde hasta hace 8 días se mencionaba como favorita al Oscar de Mejor Película a Chicago, la frase de “el show debe continuar” es más fuerte que nunca.
Mientras tanto seguiremos esperando hasta la media tarde del domingo, donde Steve Martin tendrá tal vez la tarea más difícil de su carrera como comediante: hacernos reír sin llevarnos a sentir culpables.
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Mario P. Székely