por: Mario P. Székely/Enviado
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HOLLYWOOD, Estados Unidos, mar. 24, 2003.- El segundo tirante del hombro derecho de Nicole Kidman es lo único que está relajado al movimiento de la actriz de espigada figura, cayendo una y otra vez cada vez que la recién ganadora del Oscar muestra su mar de nervios al contestar las respuestas de la prensa.
Parece imposible pensar que una de las actrices más bellas de Hollywood y que ha recorrido Australia, Reino Unido y Estados Unidos forjando su carrera como actriz, incluso que supo enfrentar egos como el de Stanley Kubrick, Alejandro Amenábar y Lars Von Trier, pueda siquiera temblar ante la idea de una rueda de prensa.
Nicole además de nerviosa es penosa y lo había mostrado ya dos noches antes en el famoso programa Tonight Show de Jay Leno, donde ella se la pasó sentada con las manos bajo sus muslos meciéndose y sonrojándose ante los chistes del cómico anfitrión.
Ahora con el Oscar en sus manos por Mejor Actriz en el filme Las Horas (The Hours), la rubia es bienvenida a la historia de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, pero aunque su rostro refleja alegría por el reconocimiento, dice por sus gestos que todavía está procesando el momento.
“Estoy muy nerviosa. No tengo ahora ninguna memoria de lo que dije en el Teatro Kodak. Creo que todo es parte de una intensa pero maravillosa experiencia. Ahora estoy apenada. ¿El momento no correcto para tener pena, verdad?”, expresó la actriz de 34 años, volviéndose a acomodar el tirante.
EL ORGULLO DE MAMÁ
Tan sólo una hora antes de su encuentro con la prensa, Nicole con las lágrimas en los ojos había dicho que quería seguir el consejo de su amigo, el también actor Russell Crowe (Una Mente Brillante) de no llorar si recibía el Oscar.
Pero la estatuilla dorada activó las emociones de la rubia australiana y una de las primeras cosas que dijo ante sus colegas y audiencia del mundo fue que agradecía a su madre, pues sabía que algunas veces no había sido motivo de orgullo.
“Siempre quise hacer que mi mamá se sintiera orgullosa de mi y aquí estoy. Y además se que estoy haciendo que mi hija esté orgullosa de mi ahora”, dijo ante las cámaras.
“No sé por qué, pero mi vida entera mi madre ha sido una fuerza de inspiración para lograr lo que quería y sé que algunas veces la he decepcionado.
“Y fue muy emocionante pensar en las generaciones de tu madre e hija (Isabella) y ver sus caras ahí; pero dejé a mi padre fuera del discurso y quiero corregir eso, pues también estaba pensando en él... lo agrupé junto con el agradecimiento a mi familia”, advirtió ya ante la prensa reunida en el Teatro Kodak.
Nicole compartió que su mamá lleva una hora en estado de shock por la noticia y que su hija no ha dejado de repetir: “¡Sabía que ganarías... lo sabía!”.
Al travieso tirante se le agregó la imposibilidad de la actriz para ver más allá de unos metros.
“Estoy ciega como un vampiro, disculpen pero no traigo lentes”, dijo entre risas.
¿Fue el Oscar un sueño de toda tu vida?, ¿crees que refleja que llegaste a un pináculo en tu vida?
“Es una de esas cosas que suceden cuando de niña te sientas frente a la televisión con tus pijamas puestas y piensas: ‘¡Wow, sería maravillosos estar involucrado en eso’; pero nunca sabes que eso es una realidad, aunque sabes como niño que tienes una pasión y la sientes dentro de ti.
“Y estoy tremendamente agradecida que pueda tener la oportunidad de expresarme artísticamente. Y luego recibir algo como un Oscar por las cosas que haces, eso te lleva a sentirte tremendamente apreciada”.
Explicó que desea continuar haciendo papeles diversos pues así disfruta su profesión, interpretando cortesanas parisinas como en Amor en Rojo (Moulin Rouge), fantasmas ambulantes (Las Otros) o personajes históricos como Virginia Woolf en Las Horas.
CON MUCHO TRABAJO Y ‘HECHIZADA’
Próximamente, si se hace un buen guión, Nicole hará la versión en pantalla grande de la serie clásica de Hechizada, pero antes de este papel cómico está terminando Cold Mountain del director Anthony Minghella ( y está por estrenar en Cannes 2003 Dogville del realizador danés Lars Von Trier (Bailando en la Oscuridad).
“No creo que haya algún sentido de confidencia el ganar un premio. Y no creo que mañana que regrese a trabajar eso me va a llevarme sentirme segura con mi rol. Yo seguiré pensando: ‘¡Oh Dios, me van a despedir!’.
“Pienso que debes partir de la idea que todo es nuevo y estas en el inicio otra vez.
“Y en términos de los premios, en crear un nuevo papel, en términos con tu vida, tu sabes, supongo que todo se resume a nunca tomar nada por sentado”, comentó.
LA ACTUIACIÓN LE SALVÓ LA VIDAp> Lejos de que el interrogatorio lleve a los terrenos frívolos del chisme y que evoque al divorcio de Nicole con la estrella Tom Cruise, el tema del ambiente de guerra se aborda.
“Claro que hay un ambiente de frivolidad en un evento de premios y más cuando se sabe lo que está ocurriendo en el mundo; pero de la misma forma como lo dije en el escenario, el arte es algo muy importante en nuestras vidas.
“Y yo me siento muy orgullosa de haber dedicado mi vida a ser una actriz. Así que bajo la luz de esto, es una manera de honrar los méritos artísticos. Más que una celebración, lo veo como un tributo al género de la actuación. Aunque no debemos de dejar de tener dignidad y respeto por lo que ocurre”, destacó.
La sonrisa amplia de Nicole muestra que ya se ha puesto en el canal de la entrevista y que lo que dice está en sintonía con lo que siente y lo que ella percibe es cómo quiere escucharse.
Y puede hablar de su oficio de actor y su etapa de divorcio con Cruise en una sola frase.
“El papel de Virginia Woolf vino a mi vida de una manera que no se si me pueda entender alguien, pero que dices: ‘Gracias a Dios que puedo expresar lo que siento a través de este personaje’.
“La actuación realmente salvó mi vida, pues yo estaba pasando por un tiempo muy difícil. Y realmente creo que recibirla a ella (Woolf) fue muy importante, sobre todo leerla y tratar de entenderla.
“Y eso me lleva a insistir en lo que creo significa el arte, en términos de voces individuales y colectivas que te hablan a ti y a las generaciones por venir. Virginia tuvo un gran impacto en mi vida”, aseveró.
La entrevista termina y Nicole está más que serena. La prensa comienza a escribir sus respuestas que el mundo comenzará a leer en unos minutos.
Mientras baja por el pequeño escalón de la tarima de entrevistas, el vestido de Nicole se mueve en gracia junto con ella. Y aunque el tirante vuelve a caer, el ánimo de calma la inunda hasta las lágrimas.