por: Mario P. Székely/Enviado
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HOLLYWOOD, Estados Unidos, mar. 24, 2003.- No hay duda que el Oscar, en su ceremonia de ayer en la edición número 75, tuvo un choque de maneras distintas de manifestarse contra la guerra. Hubo quien fue más estratégico en saber llevar a la audiencia a pensar en la paz, como el mexicano Gael García Bernal y quien atacó abiertamente a George W. Bush, como el documentalista estadounidense Michael Moore.
Tanto García Bernal como Moore habían anunciado un día antes del Oscar, al ser entrevistados por EsMas.com en el cuarto de prensa de los Spirit Independent Awards, celebrados en Santa Mónica, California, que aprovecharían la tribuna de los premios de la Academia para decir algo contra el conflicto de Estados Unidos e Irak.
“Sería una tontería no aprovechar el micrófono y la atención del mundo que va a estar en ti en ese momento por unos segundos”, declaró Gael el pasado sábado.
Cuando en menos de 24 horas el protagonista de El Crimen del Padre Amaro estaba ante la audiencia del Oscar para presentar a la cantante Lila Downs con su tema de Frida, el joven actor aprovechó para llevar el tema de la pintora mexicana hacia la defensa de la paz.
“Frida no pintaba sus sueños, pintaba su realidad. El mundo no es un sueño, es una realidad. Si Frida estuviera viva no estaría a favor de una guerra, sino de la paz”, aseguró García Bernal recibiendo un caluroso aplauso.
SE AVERGÜENZAN DE BUSH Y DE AZNAR
En los Spirit Independent Awards, Michael Moore, responsable del documental Bowling for Columbine dio el mismo discurso que repitió un día después en los premios de la Academia, diciendo que se sentía avergonzado del presidente Bush.
“Ustedes cineastas y actores viven del mundo de la ficción y es igual que nuestra realidad, pues tenemos a un presidente de ficción con elecciones de ficción”, afirmó Moore el sábado mientras su audiencia le aplaudía.
El asunto es que el público del premio a lo mejor del cine independiente, conformado en su mayoría por artistas rebeldes que les disgusta el status quo de las cosas, no es el mismo que el de la Academia con veteranos actores que incluso están en una ceremonia de smoking y lo último que quieren es ver a alguien maldecir a su país y presidente.
Moore dijo el mismo discurso anti-Bush la noche del domingo 23 de marzo y salió con abucheos del escenario del Teatro Kodak.
“No me preocupan los ¡buuuuuuus!, pues ellos eran unos familiares míos (bromea); pero también muchos me aplaudieron y yo no me voy a detener hasta sacar a ese señor (George W. Bush) de la oficina”, advirtió a la prensa más tarde el documentalista.
Moore tuvo un problema en su estrategia de vender sus ideas al público del Oscar, pues olvidó decir lo que el sábado emocionó a los asistentes del Spirit Independet Awards al cuestionarles: “¿Ahora qué vamos a decirles a los niños sobrevivientes de la matanza en la escuela de Columbine? Pues con la guerra les estamos recalcando que la única manera de resolver los problema es con la violencia”.
A su vez, el español Pedro Almodóvar atacó abiertamente a su presidente José María Aznar, recalcando que no está de acuerdo con la decisión de este líder de apoyar a Bush y al primer ministro británico Tony Blair en el ataque a Irak.
“Me da vergüenza lo que Aznar está haciendo”, dijo a la prensa el ganador del Oscar al Mejor Guión Original (Hable con Ella).
“Puedo decirles que el 90% de los españoles no creemos ni queremos que haya guerra”, indicó.
RECUERDAN EL HOLOCUASTO
Pero, sin duda, quien supo aprovechar el tema de su filme fue el ganador de Mejor Actor, Adrien Brody (El Pianista), cuya trama trata de un pianista judío que pasa la Segunda Guerra Mundial escondido de los nazis y que tiene un momento de compasión por uno de ellos cuando escucha su música.
Brody dijo en la transmisión que dedicaba el Oscar a un amigo militar que está en la guerra, además de su director Roman Polanski, cuya familia murió en el holocausto.
“Mi amigo Tommy Zarabinski me ha estado llamando desde su zona de conflicto, estoy seguro que buscó la manera de ver los premios. Voy a celebrar este premio porque esta es de las cosas que no suceden a menudo. Aunque estoy feliz, también llevo tristeza por los tiempos que pasa el mundo.
“Recalco que mi personaje en El Pianista tiene que ver con la búsqueda de la paz, por lo que al recibir un reconocimiento por una cinta que lidia con la guerra y sus repercusiones, puedo decir que tengo un gran entendimiento de la gente que pasa por esa terrible experiencia.