GUADALAJARA, México, mar. 25, 2003.- El realizador mexicano Leopoldo Laborde presentó con éxito su más reciente largometraje,
Un Secreto de Esperanza, en la sección oficial de la Muestra de Cine Mexicano en Guadalajara.
Después del tropiezo de Laborde con Angeluz en 1995 y a pesar de la inclusión de actores debutantes como Jaime Aymerich en Un Secreto de Esperanza, la cinta cuenta con un doble acierto: la presencia de Katy Jurado en uno de sus más encantadores estelares, siendo ésta su última actuación en pantalla grande.
“Ella siempre lo dijo, que ésta sería su última película. De alguna manera lo sabía o quizá lo deseaba y así fue”, comentó Laborde a EsMas.com.
Las palabras que Laborde recuerda de la señora Jurado no son casualidad; la actriz tenía tres proyectos en puerta y eligió Un Secreto de Esperanza. ¿Por qué?
“El rol de Esperanza lo escribí especialmente para ella, no es que creara al personaje y después buscara la actriz, fue Katy Jurado quien me dio al personaje. Yo no tenía el gusto de conocerla, así que me inspiré en sus trabajos anteriores y puedo decir que mirando su fotografía –era una de High Noon- fue ella quien con sus ojos me fue dirigiendo”, expresó el director de Sin Destino.
Así surge la historia de Esperanza, una mujer de ochenta y tantos años sumergida en una profunda depresión, producto de su soledad, cuya vida tomará un radical giro al encontrarse con un adolescente tan solo como ella. Juntos intercambian experiencias y lecciones de vida.
Para tal papel, nada mejor que la mirada de ocaso de Katy Jurado, en contraste con la mirada inocente de Imanol.
Laborde recuerda que cuando Jurado leyó el guión se vio inmediatamente reflejada en la historia:
“’Soy yo’, me dijo. Se sintió dibujada en el guión y me imagino que fue por ello que rechazó las demás ofertas para hacer este proyecto. Katy también se identificó con el desdeño hacia la fama de Esperanza, porque fue una mujer que si bien recibió reconocimientos a nivel internacional, nunca perdió el suelo y nunca gustó de llevarse con colegas presuntuosos”, agregó Laborde.
TRABAJO EN ARMONÍA
Ante esta explicación, se disipa toda duda sobre si Jurado adoptaba actitudes de diva:
“Para nada. Dirigir a Katy fue el postre de esta película. Fueron diez días de rodaje con ella y fueron maravillosos. Era muy cooperativa y nunca se puso en el plan de ser la experta o de querer dar lecciones al director. Al contrario, yo la regañé una vez, fue por un detalle que ya no recuerdo”.
“Lo que sí hizo fue enriquecer el personaje, yo me imagino que con memorias reales. Por ejemplo, cuando está hablando del hombre de su vida, ella agregó detalles chuscos como cuando dice: ‘era divino, pero el cabrón nunca trabajó’”.
Laborde parece fascinado al hablar de doña Katy Jurado y recuerda: “Logramos un gran vínculo. Ella confiaba en mí como pocos actores de tal calibre lo hacen en sus directores. Nunca quiso ver las pruebas en video. Yo me ofrecí a llevárselas a su casa pero ella me dijo: ‘Si me las traes voy a decir muchas tonterías, en cambio si me lo enseñas ya terminado en el cine aunque diga lo que diga ya va a estar terminado’”.
LA ELECCIÓN CORRECTA
Y decidió inteligentemente, ya que el cineasta nos confió que el actor Edward James Olmos tuvo la oportunidad de ver el filme, tras lo cual se acercó a Laborde y le comentó: “Es la mejor película de Katy”.
Así, la trama que gira en torno al ser uno mismo y a no traicionarse a sí, es perfecta para una mujer inteligente, sencilla, independiente y de carácter como lo fue Katy Jurado.
“Creo que eligió bien para despedirse, y hasta eso fue acorde con su vida, ya que la última escena que hicimos con ella es en la que se despide del niño diciendo simplemente adiós, pero con esa tristeza en su mirada. En realidad nos estaba diciendo adiós a todos”.
Un Secreto de Esperanza ganó en el Festival de Trieste como mejor película extranjera, mejor música y mejor actriz, Ahora compite en la Muestra de Guadalajara la cual culmina el próximo jueves 27 de marzo.