Acción mutante (***)

 
 
 
por: Mario P. Székely
Fuente: esmas.com
 

‘X-Men 2’ tiene más secuencias de acción que su antecesora

 
CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 28, 2003.- Las secuelas siempre deben de enfrentar a la expectativa, las comparaciones y un deseo de que puedan proyectarnos a nuevos escenarios y aventuras con los personajes que ya conocemos y respetamos, como es el caso del primer filme de X-Men (2000).

Ahora en X-Men 2 (2003), regresan los mutantes creados hace 40 años por Stan Lee para Marvel Comics. Continúa el viaje de descubrimiento de Wolverine (Hugh Jackman) quien insiste en averiguar sobre sus orígenes, quién lo creó y para qué.

Al personaje de Jackman lo acompaña el Profesor Xavier (Patrick Stewart), Tormenta (Halle Berry), Cíclope (James Marsden), Jean Grey (Famke Janssen), Iceman (Shawn Ashmore), Pyro (Aaron Stanford) y Rogue (Ana Paquin).

Mientras que su contraparte de mutantes resentidos con la humanidad se encuentran: Magneto (Ian McKellen), Mystique (Rebecca Romijn-Stamos) y Yuriko Oyama/Deathstrike (Kelly Hu).

En esta segunda aventura, el enemigo a vencer es el General William Stryker (Brian Cox), quien le dice al presidente de Estados Unidos que los mutantes son una amenaza para la sociedad.

Stryker posee una agenda privada y su presencia en el mapa es para también revelar algunos secretos del origen de Wolverine, así como obligar sin proponérselo a que los dos bandos de mutantes comandados por Xavier y Magneto se unan en pos de sobrevivir.

Aunque poco se explora de los personajes mutantes, como se hubiera esperado tras su presentación en la primera cinta. El acierto de X-Men 2 radica en que todo el tiempo se usa a los dones especiales de los personajes como metáfora de la falta de tolerancia en el mundo de hoy contra las razas, el credo y la preferencia sexual.

En una escena clave donde se visitan a los padres de Bobby Drake/Iceman, ellos al enterarse de que es mutante le preguntan: ‘¿y no podrías dejar de ser mutante?’, ¿cómo podríamos resolver este problema?’, resonando la clásica pregunta que segrega a los homosexuales.

También la trama dirigida nuevamente por Bryan Singer, explora un poco el triángulo amoroso planteado en la película anterior, donde vemos a Cíclope y Jean Grey como pareja y a Wolverine como el agente externo que le mueve el tapete a la telépata.

Es curiosamente el personaje de Famke Janssen quien más trasciende en la película y quien de alguna forma se presenta como el corazón de la trama. Aún así poco tiempo nos da Singer para averiguar más de las motivaciones de los personajes, quienes están continuamente involucrados en batallas.

X-Men 2 no es una cinta para que los niños vean por sí solos, pues aunque poca sangre se ve, sí se nos sugiere que los mutantes acuchillan a soldados y que ellos secuestran a sus niños.

Aunque la cinta no llegará a manejar la violencia gráfica de The Matrix, estamos en unas aguas más oscuras donde los personajes se miran con odio constantemente.

Los efectos especiales son de primera línea y dejarán complacidos a los fans, así como los continuos cambios de apariencia de la sensual Mystique a quien vemos caminar prácticamente desnuda en su uniforme azul.

Lo bueno es que Singer sigue respetando al comic de Marvel, manejando un estilo fino que hará de la franquicia de X-Men una oportunidad para vivirse en el futuro más aventuras.

Y si Ian McKellen puede continuar como el fino Magneto, cuya malignidad se asoma solo por su manera de manejar la capa y lanzar las palabras con acento británico, entonces habrá público para más.

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Mario P. Székely

 
 
 
Tormenta y Jean Grey regresan a una nueva aventura.
Tormenta y Jean Grey regresan a una nueva aventura.
Foto: esmas.com
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