CANNES, Francia, mayo 20, 2003.- Nicole Kidman es perseguida por los
paparazzi y por los periódicos sensacionalistas a donde quiera que va, pero nunca olvida lo que se siente ser una admiradora de estrellas.
"Yo era una niña que esperaba ver a ABBA. He estado en esa posición", dijo la elegante actriz en Cannes, recordando sus días de juventud cuando deseaba desesperadamente ver por un momento a los ricos y famosos.
A la edad de 10 años, recuerda vívidamente que la llevaban algunos diseñadores de producción, amigos de sus padres, a visitar el set de filmación de El Año que Vivimos Peligrosamente.
"Vi a Mel Gibson de lejos y recuerdo pensar 'Ah, me miró'. Gibson no tiene absolutamente recuerdo alguno de ese acontecimiento", expresó.
. Casi 25 años después, Kidman está viviendo como en una pecera de permanente publicidad. En Cannes, para promover su última película, Dogville, fue ovacionada por fans emocionados y la seguían flashes de cámaras por dondequiera que iba.
Eso es bueno par la elegante australiana, quien en un tiempo era sólo la otra mitad del actor Tom Cruise, pero ahora ha emergido como una gran estrella de Hollywood y ganadora de un Oscar.
Kidman, honesta, con gran confianza en sí misma cuando se encontró con una falange de reporteros en Cannes, siempre lucha para mantener un sentido de proporción en una industria donde reinan los excesos.
"Es importante recordar donde está una y de dónde vino, para nunca quedar atrapada en el mundo en que uno existe. Es una experiencia muy surrealista", dijo en su vida bajo un reflector permanente.
Kidman ganó un Oscar por su papel en la película Las Horas, interpretando, con una nariz falsa, a una autora de 1930 que combatió durante años una depresión prolongada.
La cara que adorna las portadas de las revistas del mundo era prácticamente irreconocible. Con el corazón en la mano, filmó en los meses después de perder un bebé y divorciarse de Cruise.
Sin que la identifiquen, y filmar lejos de la mirada del público, es la forma en que le gusta.
Dogville fue rodada en Suecia por el director danés Lars Von Trier en un escenario único.
Kidman dijo, al referirse a Dogville: "Me gustaba el aislamiento. Rodamos el filme en medio del invierno. Me gustaba estar lejos de todo y perderme en el proceso. Me resulta muy atractivo y es lo que más me encantaba hacer".