CIUDAD DE MÉXICO, México, 20 Mayo (Notimex).- El cuento clásico del italiano Carlo Collodi
Las aventuras de Pinocho. Historia de un Muñeco es llevado nuevamente a la pantalla grande, ahora por el cómico y realizador Roberto Benigni, quien logra una versión afortunada que retrata la pérdida de la inocencia.
Luego del éxito de La Vida es Bella, que le valió el Oscar en 1999 en tres categorías: Mejor Actor, Mejor Película Extranjera y Mejor Música Original, el italiano Benigni regresa al cine con la "encarnación" del hiperactivo muñeco de madera al que todos quieren redimir y amenazan con el engradecimiento de su nariz por decir mentiras.
El proyecto independiente, iniciado hace dos años, considera el director de Il Mostro y El Picolo Diavolo, fue uno de los más deseados a lo largo de su carrera; historia que su cotérraneo, el cineasta Federico Fellini consideraba hecha para él, tanto así que le nombraba Pinocchietto.
Aunque sobreactuado en su pantomima y dificil en principio de imaginar un Pinocho maduro y algo más lánguido que la tradicional animación Walt Disney, Benigni sabe dilucidar el conflicto del personaje ante un padre bonachón, Geppetto -muy bien interpretado por Carlo Guiffre- y un pueblo que le pide la felicidad del niño que no es.
La cinta, a estrenarse este jueves en las salas del país por Miramax Films, fue producida por Melampo Cinematográfica, compañía que pertenece el histrión y su esposa, la también actriz Nicoletta Braschi.
Vincenzo Cerami, realizador del guión, consideró que en la película, tanto Pinocho como sus antagonistas tienen razón, "sujetos por un conflicto insoluble, parecido al de la tragedia griega y donde el personaje del Hada (Braschi) toma el rol del Destino".
Antes de descubrir la alegría propia del ser humano, la figura inocente, no obstante pilla del muñeco, quien es insconsciente de la muerte y del amor a la vida, se verá involucrado en una serie de pasajes producto de su intensa vitalidad, que sacará "canas verdes" al pobre de Geppetto.
En escenarios que devuelven a la campiña toscana mucho de su aire de fábula (tercer cuarto del siglo 19), Pinocho tendrá un encuentro "aventurado" con un imponente pero "blandengue" gigante, quien luego de tratar de eliminarlo le regala cinco monedas de oro y otros "hermanos de madera".
FRAGILIDAD DE MADERA
Cerami expresó que las explosiones anímicas de Pinocho se erigen como punto de referencia del filme, de tal modo que las locaciones, los personajes y la hechicería representan la proyección "'estilística' de un expatriado, de un 'alien' que lucha por aceptar al mundo".
El universo en donde se desenvuelve la criatura -surgido del tronco de un árbol-, mezcla de realidad y fantasía escénica, da pie a infelicidad, engaños, falsedades y lágrimas verdaderas entre los impulsos rebeldes, más allá de las simples travesuras de un "muñeco malcriado y desquiciante".
Con un reparto totalmente italiano, Benigni rinde un homenaje a la obra maestra de Collodi. Mientras que los personajes del Zorro y el Gato (los dos bribones encarnados por Max Cavallary y Bruno Arena), se vuelven en la otra parte de la subconciente de Pinocho, dictados por los lineamientos del Hada y el Grillo (Feppe Barra).
Sin lágrimas ni compasión gratuita, el filme Las aventuras de Pinocho. Historia de un Muñeco de Benigni se acerca al texto original de la manera respetuosa en cuanto a los laberintos del bien y el mal, disfrazados por "decires" de lo correcto y lo incorrecto, y personajes que deberán sucumbir al libre albedrío de un muñeco que quiere ser feliz.