por: Agencia.
BROOKLYN, Ohio, jul. 16, 2003.-En una noche de verano, cuando el sol se oculta más tarde de lo normal, a nadie le importó que la exhibición de la película The Hulk prevista para las 9 p.m. en el autocine de Memphis tuviera que comenzar unos 40 minutos más tarde.
Mientras el proyeccionista miraba al cielo para decidir en qué momento debía dar inicio a la función, decenas de niños usaban los columpios y toboganes de un parque frente a la gigantesca pantalla de cine al aire libre.
Los padres, mientras tanto, abrían las sillas portátiles al lado de sus camionetas familiares mientras una voz casi hipnótica salía de los altoparlantes invitando a "tomar una fría Coca-Cola".
Nadie estaba prestando mucha atención a la hora, algo muy común en los autocines.
Esta modalidad de disfrutar del séptimo arte nació en la década de 1930, gracias a la combinación del amor que sienten los norteamericanos por el cine y por los automóviles.
Los autocines han sobrevivido pese al surgimiento de las salas de cine de pantallas múltiples, del sonido digital, de las sillas reclinables y de las filas ubicadas de una manera escalonada, al igual que un estadio de fútbol o béisbol.
La fórmula para sobrevivir en un mercado tan competitivo ha sido proveer de una ambiente familiar sin dejar a un lado el toque de nostalgia.
"Se trata de un lugar muy conveniente, casi mágico, donde las estrellas acompañan a la distracción", dijo Randy Loy, codirector ejecutivo de la Asociación de Propietarios de Autocinemas. "Es libertad más que otra cualquier cosa".
SUS INICIOS
En 1958 funcionaban en el país unos 4 mil autocines, de acuerdo con la asociación, que ahora tiene 145 miembros en EU y Canadá.
Cuando Hollywood tuvo que enfrentar la competencia de la televisión, en la década de 1950, el camino a seguir fue concentrar los esfuerzos de mercado a los adolescentes, quienes disfrutaban de la privacidad y de mostrar sus automóviles a los demás, comenta Joe Austin, profesor asistente en la Universidad Bowling Green State. Pero el aumento de los costos de los terrenos, además de la popularidad de los centros comerciales, la televisión por cable y videograbadores, contribuyeron a la casi desaparición de estos negocios.
En la actualidad hay apenas 433 autocines en Estados Unidos. En Ohio y Pensilvania funcionan 37, mientras que en Nueva Jersey, donde se construyó el primer autocinema en 1933, ahora no hay ninguno.
Para los cinco hijos de Larry y Denise Maynard, los autocines ofrecen la oportunidad de saltar y jugar en un colchón inflable en la parte trasera de la camioneta pickup, comer pizza, tomar refrescos y quizás quedarse dormidos durante la segunda presentación de la película.
Denise Maynard comenta que sus hijos no están muy hechos a la idea de estar un par de horas sentados en un cine tradicional. Además, en el autocinema de Memphis, cuatro de sus hijos, todos menores de 11 años, no pagan por sus boletos. Una ventaja importante a la hora de decidir dónde ir a disfrutar del estreno más reciente de Hollywood.
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