LOS ÁNGELES, Estados Unidos, feb 10, 2004.- Los candidatos a la 76 edición del
Oscar hablaron hoy de arte, moda y triunfo durante el almuerzo anual que les ofreció la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood.
Rodeados por un menú a base de medallones de langosta y ensalada de mango, los aspirantes a la preciada estatuilla intercambiaron sus impresiones sobre lo que significa ser candidato, sus planes de futuro y, sobre todo, cómo vencer ese instinto que desea la victoria.
"Es humano, ese resto de hombre de las cavernas que nos queda dentro y que quiere salir victorioso", bromeó Peter Weir, veterano director candidato por Master & Commander: The Far Side of the World, premio al que ha aspirado en cuatro ocasiones pero que nunca alcanzó.
No es educado hablar de triunfo y menos durante esta reunión organizada por la Academia para darles una oportunidad a los candidatos de conocerse sin nervios.
Sin embargo, es una palabra que está en la mente de todos, aunque todos deseen borrarla.
"¿Qué si me gustaría ganar? Sería maravilloso pero no sé si es correcto decirlo", agregó Charlize Theron, la belleza sudafricana durante su primer encuentro con el Oscar, favorita en la categoría de mejor actriz por su trabajo en Monster.
¿SUPERSTICIÓN?
Peter Jackson, favorito como realizador de la saga de , también quiere retirar esta idea de su cabeza aunque los numerosos premios recibidos en los últimos días, incluido el galardón del Sindicato de Directores, se lo impidan.
No es tanto un problema de educación sino de superstición, porque, como recuerda Jackson, "los favoritos no suelen ganar".
Claro que siempre los hay más cerebrales, como Ben Kingsley, capaz de comparar los tumultuosos sentimientos que se acumulan en un candidato con los de un actor segundos antes de que digan "¡acción!"
"Es un ritual en el que te cambia el metabolismo desde que dicen silencio, se enciende la luz roja, sonido, claqueta y ¡acción! El mismo cambio desde este momento hasta que lean el contenido del sobre", reconoce este profesional con una estatuilla por Gandhi que aspira como mejor actor por House of Sand and Fog.
Un metabolismo que cuando es acompañado de salmón ahumado y centros de alcachofas, como otro de los platos del almuerzo, logra distraer la atención hablando de moda.
Es el caso de Tim Robbins, el favorito como mejor actor secundario por Mystic River, que ha aprendido una cosa de los premios que están anticipando su posible victoria en los Oscar: "que tres trajes de noche no son suficientes".
EL GLAMOUR NO FALTA
Shohreh Aghdashloo, aspirante como mejor actriz secundaria por "House of Sand and Fog" ha dejado esta distracción en manos del modisto Valentino, mientras que Keisha Castle-Hughes, a sus 13 años la más joven candidata como mejor actriz por Whale Rider, quiere un diseñador de Nueva Zelanda pero aún no sabe qué ponerse.
"Es el momento de dejarse cuidar a lo Cenicienta", describe Patricia Clarkson, disfrutando con sus zapatos rojos de su candidatura como mejor actriz secundaria por Pieces of April y segura de que escoja lo que escoja acabará costando casi tanto como los 200.000 dólares de presupuesto que tuvo su filme.
A la hora de los postres, todos los asistentes tuvieron ya el tema de la moda solucionado cuando la Academia les hizo entrega de una foto de grupo, un diploma en honor por su participación y una camiseta haciendo de todos ellos miembros de esta promoción.
Benicio del Toro, el único actor hispano que aspira al Oscar en esta edición, prefirió dejar el calificativo de "latino" para el postre de la velada, helado de dulce de leche, y hablar tan sólo del arte que ha unido "a este magnifico grupo de artistas".
"Además yo a lo único que he venido es a recoger autógrafos para mi colección", bromeó el puertorriqueño con la tranquilidad de que pase lo que pase con su candidatura como mejor actor secundario por 21 Gramos él ya tiene el Oscar que le consiguió Traffic.