PARÍS, Francia, mar. 31, 2004.-
La Pasión de Cristo, de Mel Gibson, llega este miércoles a los cines de Francia entre las reservas de los medios cristianos y judíos, duras críticas de los intelectuales y el rotundo apoyo del catolicismo integrista.
Cuenta, igualmente, con el respaldo de la Federación Evangélica, al margen de la Federación Protestante, que aprovecha su llegada al territorio francés para lanzar una campaña de evangelización.
Asimismo, el diario conservador Le Figaro defiende esta "a la vez obra de arte y meditación personal de un creyente", que para el rotativo independiente de izquierda Liberation no es ni siquiera una película y, en todo caso, promete ser un auténtico "vía crucis para el espectador".
"Si se juzga la obra en el altar de lo estético, ante todo da pena", afirma, pues entre otras cosas, el "sadomasoquista" Gibson "no controla en ella ni una onza de gramática cinematográfica".
Con el título "la más larga sesión de tortura nunca contada", el vespertino Le Monde estima que la cinta no tiene nada de "texto sagrado" pero sí es, en cambio y simplemente, un filme, aunque desde luego "embrutecedor, violento e inhumano" y "sadomasoquista".
"Si se quiere, una prueba del misterio que rodea la representación de la religión en el cine se encontrará en la evidencia de que hay menos 'gracia' en toda esta 'Pasión de Cristo'" del católico Gibson "que en un sólo plano de 'El Evangelio según San Mateo' de (Pier Paolo) Pasolini".
Asimismo, los cineastas Gérard Mordillat y Jérome Prieur, expertos en materia religiosa y directores de la serie televisiva Corpus Christi, declararon a Liberation que la cinta de Gibson es una "absoluta estupidez desde el punto de vista de la Historia".
En la televisión católica KTO, el cardenal y arzobispo de París, Jean-Marie Lustiger, ya recordó el 24 de marzo que "los evangelios no son ni la guerra de las Galias ni las memorias de Napoleón", y criticó la pretensión del director estadounidense de haber representado en su cinta la "verdadera" Pasión de Cristo.
El amor de Dios "no se mide con litros de hemoglobina y de sangre vertida", dijo Lustiger, quien también evocó la discreción de los testigos de la crucifixión en los evangelios y descalificó esa masa de figurantes que en la cinta de Gibson corren a ver morir a un Jesús cubierto de sangre, en escenas que el prelado considera propias del cine "de terror".
La película pudo estrenarse hoy después de que el pasado día 29 el Tribunal de Gran Instancia de París rechazase una demanda para que se prohibiese su exhibición, por considerar que se trata de una película "antisemita".