MADRID, España, abr. 19, 2004.- El “oscarizado” actor Adrien Brody es el protagonista de
Amar al Límite, del cineasta alemán Peter Sehr, una historia de amor entre dos mundos enfrentados, que se estrena el próximo viernes en Europa y que es el resultado de la adaptación de una novela china, ambientada en Pekín y trasladada a Nueva York.
"Fue una larga travesía" reconoció el cineasta en esta ciudad, donde presentó a la prensa esta película, cuya historia descubrió hace ahora seis años en una librería de París.
"Vivía a caballo entre Munich y París y una tarde, paseando por París descubrí entre los libros de a un franco, una pequeña historia de ochenta páginas ambientada en Pekín. Me la leí en una tarde y me sorprendió que alguien occidental pudiera identificarse tan fácilmente con esa obra, así que al día siguiente llamé al editor para comprarle los derechos del libro", explicó Sehr.
Amar al Límite narra la historia de Jack, un timador de poca monta que, bajo su fachada de duro, esconde un espíritu sensible y un ser apasionado con la literatura, que sueña con escribir una novela. A su vida llega Claire, una estudiante de biología con quien inicia una relación. Pero Jack intenta convencerse a sí mismo de que no la necesita y hará todo lo posible por alejarla de él y de su mundo.
Sehr relató hoy la sorpresa con la que se encontró al llamar a los editores, ya que éstos le colgaron el teléfono, al tratarse de una copia pirata. Pero su empeño le llevó a comenzar a escribir el guión, sin saber si tenía los derechos, y a viajar a Pekín para entrevistarse con el autor y contarle sus proyectos.
"La gran pregunta era donde ambientarla -afirma Sehr-. Pekín quedaba descartada por estar prohibida allí la novela, y también descartamos París, Londres y Berlín. Pero pensé en Nueva York porque es una ciudad donde se mezclan gentes de distintas culturas y filosofías. Allí todo puede pasar y como me dijo el autor, es otro lugar tan caótico como Pekín".
Peter Sehr sabía de antemano que el personaje protagonista era para Adrien Brody, pero antes tuvo que conseguir la financiación, en la que entró una productora norteamericana, otra alemana y un neozelandesa, y esperar la respuesta de Brody, quien firmó el contrato sólo quince días antes de comenzar el rodaje.
"Empezamos a rodar en 2000 y estaba prevista una huelga de actores para dentro de cuatro meses, así que muchas películas se adelantaron y ningún actor quería firmar nada. Pero él sí lo hizo, y lo hizo porque al leer el guión me dijo 'Jack soy yo'. El creció en Queens y decía que a los diecisiete años se preguntaba ¿Finalmente, voy a ser actor o voy a ser criminal?"
Brody, al igual que el resto de los actores, colaboraron en la última versión del guión, junto con el guionista del filme de David Lynch Corazón Salvaje, para pulir los diálogos hasta lograr que sonaran auténticamente neoyorquinos.
"Trabajar con un actor que se enfrenta a cada proyecto como un reto obliga al director a dar lo mejor de sí mismo, y eso es lo que hace Brody. Es un perfeccionista y, para él, el mundo deja de girar cuando está rodando. Las cosas más pequeñas le distraen, así que yo no gritaba acción, decía estoy listo, ¿Lo estás tú?, Y esperábamos en silencio mientras él daba vueltas por la habitación, hasta que estaba listo".
Sehr recuerda que el rodaje no fue "nada fácil" para Adrien Brody ya que el papel que representaba "tenía mucho que ver con su vida real" y además porque estaba esperando la respuesta de Polansky para rodar El Pianista con la que conseguiría el Oscar.