CIUDAD DE MÉXICO, México, mayo 4, 2004.- El cineasta mexicano Alfonso Arau dijo hoy que su filme
Zapata ha obtenido el éxito esperado en taquilla pese a las críticas en su contra y la muestra está en que el pasado fin de semana recaudó 14 millones de pesos.
El realizador de películas como Un Paseo por las Nubes y Como Agua Para Chocolate declaró que siente que todo lo malo que se ha dicho de su filme, estrenado el 30 de abril, no proviene de una crítica objetiva, sino que es resultado de que muchos no lo quieren y no reconocen su talento cinematográfico.
"Realmente estoy muy contento con lo que está pasando con la película, está dando los resultados que todos esperábamos, y pese a lo que digan, y a lo que se diga, está cumpliendo con el objetivo de llevarle al público la historia de un Zapata más humano", indicó el director.
Arau aclaró que no le afectan los comentarios negativos, pues la última palabra la tiene el público y ha quedado demostrado que éste no se ha dejado llevar por la visión de los especialistas, sino que ha preferido hacerse su propio juicio al asistir al cine.
El filme aborda la vida del líder agrario Emiliano Zapata, icono de la revolución mexicana y asesinado en 1919. Parte de las críticas van dirigidas al cantante Alejandro Fernández, quien interpreta el papel del revolucionario.
"Recuerdo que desde hace dos años Alejandro fue sumamente criticado; la prensa cuestionó mucho su talento y capacidad de actor cuando anuncie que él sería Zapata, pero a la gente le ha gustado y tan es así que este fin de semana muchas personas asistieron al cine y quedaron contentas con lo que vieron", afirmó.
Añadió que cuando la vida de un héroe, como lo es Zapata, es llevado al cine y la trama no se apega a la historia oficial, suele haber este tipo de reacciones.
El director precisó que por ello no le asusta que su trabajo sea "despedazado", pues "la gente sí cree en mi trabajo y prefiere pagar un boleto antes de dejar llevarse por lo que escucha o lee".
En Zapata, escrita por el propio Arau, actúan también la cantante mexicana Lucero y la venezolana Patricia Velázquez. La fotografía estuvo a cargo del italiano Vittorio Storaro y la escenografía del argentino Eugenio Zanetti.