LA HABANA, Cuba, jul. 5, 2004.- En coincidencia con su estreno norteamericano, el polémico documental
Fahrenheit 9/11 está circulando en Cuba mediante copias piratas en video.
La cinta era alquilada por bancos de películas este fin de semana, mientras vecinos y amigos se arremolinaban para poder ver la producción en las salas de las casas.
Aunque hay videocentros legales en la isla, muchas personas tienen videotecas sin autorización gubernamental y en general cuentan con filmes que no se han estrenado en otras naciones.
Los dueños de estos sitios cobraban entre 5 y 10 pesos cubanos (unos 25 centavos de dólar) por alquilar la película por un día. Otras versiones del documental circulaban de mano en mano.
Fahrenheit 9/11, dirigida por Michael Moore, es una acerba crítica a las políticas del presidente estadounidense George W. Bush. Cuestiona la manera en que llegó al poder, denuncia que fue negligente al no evitar los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001, expone vínculos entre las familias Bush y bin Laden, y critica duramente la invasión de Irak.
El filme ganó la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes, y en muchas salas de cine de Estados Unidos, es recibido con una ovación de pie.
El éxito del filme, las peripecias de su realización y las dificultades para presentarla en Estados Unidos fueron ampliamente seguidas por la prensa cubana, en manos del gobierno, quien ha criticado duramente las políticas de Bush.
"¿Puede una película jugar un papel significativo para acabar con la era de un presidente?", se preguntó este lunes el crítico de arte del periódico oficial Granma, al destacar que la cinta no sólo fue un éxito en los estados demócratas, sino que también en los tradicionalmente republicanos, como Texas.
"La primera respuesta que viene a la mente es lo mal que debe andar un presidente cuando un filme se convierte en amenaza de su prolongación en el poder", agregó el rotativo.