CIUDAD DE MÉXICO, México, sep. 10, 2004.- A un día del aniversario de los trágicos eventos del 11 de septiembre de 2001, en Estados Unidos, llega a México el documental más controvertido y subversivo del año,
Fahrenheit 9/11, de Michael Moore, que a partir de hoy se exhibe en 170 salas en el país.
La cinta ganadora de la Palma de Oro a la Mejor Película en el reconocido Festival de Cine de Cannes 2004, analiza cómo y por qué Bush y su gabinete evitaron darle seguimiento al vínculo que Arabia Saudita tenía con los eventos del 11 septiembre.
Ello, a pesar de que 15 de los 19 secuestradores eran sauditas y dinero saudí había financiado a la organización Al Qaeda.
Fahrenheit 9/11, dirigida por Michael Moore, hace referencia al libro Fahrenheit 451 (233§C, que representa la temperatura a la que arde el papel), escrito en 1953 por Ray Bradbury.
El documental muestra a una nación que vive bajo un constante miedo por las alertas de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI por sus siglas en inglés) y bajo el engaño por aceptar la Ley Patriótica de Estados Unidos (USA/Patriot act), que infringe los derechos civiles básicos.
Bajo una atmósfera de confusión, sospecha y ansiedad, el gobierno de Bush se involucra de manera precipitada hacia la guerra en Irak, y Fahrenheit 9/11 conduce al espectador a las entrañas del conflicto para contar historias no escuchadas.
De esta manera, en esta cinta se ilustra el horrible costo humano para los soldados estadounidenses y sus familias. A partir de ahí, la película da pistas sobre las verdaderas razones que han impulsado al periodo de Bush para invadir Afganistán en 2001 e Irak en 2003.
Acciones que, según Moore, corresponden más a la protección de los intereses de las petroleras estadounidenses que al deseo de liberar a los respectivos pueblos o evitar potenciales amenazas.
El documental insinúa que la guerra con Afganistán no tenía como principal objetivo capturar a los líderes de Al Qaeda, sino favorecer la construcción de un oleoducto, y que Irak no era en el momento de la invasión una amenaza real para Estados Unidos, sino una fuente potencial de beneficios para las empresas del país vecino del norte.
En 116 minutos, se abordan también las tortuosas relaciones entre las familias Bush y Bin Laden, a lo largo de dos generaciones.
Fahrenheit 9/11 se estrenó el 25 de junio en 868 salas de Estados Unidos y Canadá logrando recaudar 21.8 millones de dólares en su primer fin de semana, un récord para el género y mucho más de lo pronosticado por la mayoría de los analistas.
Cuando hace dos años Michael Moore fue abucheado por la mitad de los asistentes a la entrega de los Oscares en Los Ángeles, California y el aplauso efusivo del resto de la concurrencia por obtener el premio a Mejor Documental por Masacre en Columbine, no imaginó que Fahrenheit 9/11 podría convertirlo en el cineasta más influyente de 2004.
El largometraje lleva colectados hasta hoy más de 116 millones de dólares en Estados Unidos y, según cifras extraoficiales más de 400 millones en el mundo, y ha tenido apoyo de importantes celebridades del medio artístico estadounidense.
El pasado 7 de septiembre Moore anunció en Nueva York que renunciaba a la nominación del premio Oscar 2004 por Mejor Documental y que, en cambio, competiría en la categoría de Mejor Película del Año.
El documental Fahrenheit 9/11 saldrá a la venta en formato DVD el próximo 5 de octubre y en la cinta se pueden ver personalidades como Bill Clinton, Stevie Wonder, Ben Affleck, Al Gore, Colin Powell y Britney Spears.
Como es su costumbre, el director Moore aparece en muchas escenas que pueden causar risa a algunos, pero que tienen un trasfondo de fuerte crítica.