VENECIA, Italia, sep. 10, 2005.- Aunque la película del taiwanés
Ang Lee Brockeback Mountain -la provocativa relación homosexual entre dos cowboys- obtuvo hoy el León de Oro de la 62 edición de la Muestra Internacional de Arte Cinematográfico de Venecia, el triunfador moral de la misma fue el estadounidense
George Clooney.
Good night, and Good Luck es clara, diáfana y eficaz -ya que Clooney apunta desde el comienzo a un objetivo que logra sin concesiones al arte ni a la creatividad- y fue considerada por la inmensa mayoría de la prensa especializada como la mejor de la sección oficial.
Clooney se tuvo que conformar con el Premio a la Mejor Interpretación Masculina y la Osella al Mejor Guión. También ganó el galardón de la prestigiosa Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (FIPRESCI).
La obra de Ang Lee, que dura más de dos horas y también es norteamericana, es una buena cinta pero hubiera sido mejor si su director hubiese sintetizado un poco la historia.
La película tiene varias contradicciones formales que llaman la atención del espectador. Por un lado, la fotografía: la cámara del mexicano Rodrigo Prieto alterna escenas comerciales o turísticas de paisajes maravillosos, con otras, desoladas, que parecen surgidas de la paleta de Edward Hooper.
En cuanto a la presentación y apariencia de los protagonistas -un extraordinario Heath Ledger y un sorprendente Jake Gyllenhall-, en ningún momento el director cae en el recurso fácil de mostrarlos afeminados. Sin embargo, siempre aparecen impolutos, como recién bañados, lo que no es verosímil en dos pastores de ovejas que permaneces aislados durante meses entre valles y montañas.
La historia comienza en Wyoming, donde dos trabajadores rurales son contratados para cuidar un enorme rebaño de ovejas al pie de la majestuosa montaña Brokeback. La soledad, el creciente frío y una intimidad que nace lentamente, los empuja uno contra otro en un torbellino de pasión del que no pueden huir.
Ang Lee nació en Taiwan y se trasladó luego a Estados Unidos. Brokeback Mountain retoma, desde otra perspectiva y con mayor profundidad, el tema de la homosexualidad que el realizador tratara en su anterior filme, The wedding banquet.
La cinta francesa Les amants réguliers, de Philippe Garrell, que obtuvo el León de Plata a la Mejor Dirección, se centra en la vida de un grupo de jóvenes después de los violentos episodios que sacudieron París en 1968.
'SE VE CRECER LA HIERBA': WOODY ALLEN
Se trata de una cinta que dura casi tres horas, 178 minutos, y como decía Woody Allen, "es uno de esos filmes franceses en los que se ve crecer la hierba". Recién a la hora y media del comienzo, por ejemplo, se encuentran los protagonistas.
Rodado en blanco y negro, el filme recuerda el estilo pomposo de la "nouvelle vague" y la importancia decisiva del diálogo sobre la imagen.
Discípulo poco aventajado de Godard y, sobre todo, de Truffaut, Garrel nació en 1948 y desde muy joven se dedicó a la experimentación y a buscar la originalidad en el cine.
Su largometraje Sauvage innocence obtuvo en 2001 el premio de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (FIPRESCI).
Mary, de Ferrara -que ganó el Premio Especial del Jurado-, es otra cinta que exasperó a la crítica internacional. Cuenta una historia casi bíblica con un acusado tono moralista. Un director independiente rueda la historia de Jesús y le da el papel de Magdalena a una actriz llamada María.
Terminado el rodaje, María decide abandonar al director y no volver con el a Nueva York. Emprenderá su propio camino de búsqueda espiritual hasta llegar a Jerusalén.
La cinta es confusa y no se sabe adónde quiere llegar Ferrara con su parábola. La mística y la realidad se mezclan sin orden ni concierto y el resultado es un filme que por momentos es ininteligible. Ni siquiera sus intérpretes, Juliette Binoche y Forest Whitaker, logran sacarla del caos en que se desliza.
En cuanto a las Copas Volpi a las mejores interpretaciones femenina y masculina, los periodistas aplaudieron su concesión a la italiana Giovanna Mezzogiorno por su trabajo en La bestia nel cuore, de Cristina Comencini y al estadounidense David Strathairn por su labor en la cinta de Clooney.
Tras Confesiones de una mente peligrosa, su primer largometraje como director, Clooney incursiona con "Good night, and Good Luck" en el terreno del documental de ficción con una gran habilidad y con el extraordinario trabajo de Strathairn, que encarna al periodista de la televisión que se atrevió a llamar criminal a MacCarthy cuando el poder del senador era total.
Por último, el anuncio de un León de Oro especial para la francesa Isabelle Huppert, protagonista de Gabrielle, de Patrice Chereau, fue ovacionado por la crítica.