PARÍS, Francia, mayo 15, 2006.-
Pedro Almodóvar, Adrián Caetano, Alejandro González Iñárritu,
Guillermo del Toro y Pedro Costa dan lustre este año al historial iberoamericano en Cannes, que pese a su brillantez sólo cuenta con dos ganadores de la Palma de Oro: el español Luis Buñuel (1961) y el brasileño Anselmo Duarte (1962).
Antes de que los incondicionales de Emilio "Indio" Fernández echen mano al revólver, precisemos que también el maestro mexicano logró el máximo trofeo del certamen en su primera edición, allá por 1946.
Pero entonces no se entregaba aún la codiciada Palma -que se estrenó en 1955-, sino el llamado Gran Premio. Y junto a María Candelaria fueron nada menos que once las películas que se lo llevaron.
El premio que sí se llevó María Candelaria en solitario fue el de mejor operador, para una figura también singular: el mexicano Gabriel Figueroa.
Este coloso de la dirección de fotografía es uno de los muy pocos cineastas con dos filmes en competición en una misma edición en Cannes -la de Fernández y Los tres mosqueteros, de Miguel M. Delgado, en 1946-, festival al que concurrió en 18 ocasiones.
En la nómina latina, le siguen en el cuadro de honor dos nativos de la región española de Aragón, Carlos Saura y Luis Buñuel, que vieron filmes suyos en la ciudad francesa en doce y diez ocasiones, respectivamente.
Buñuel desarrolló en México su etapa más reconocida en Cannes, con Los olvidados (premio a la mejor dirección, 1951), Nazarín (Premio Internacional, 1959) y El ángel exterminador (Premio de la Crítica Internacional, 1962).
Sin embargo, la película que lo convertiría en 1961 en primer cineasta iberoamericano honrado con una Palma de Oro fue la española Viridiana.
Honor que repetiría al año siguiente Anselmo Duarte con O pagador de promessas, cima de la profusa presencia de Brasil en el festival, con cumbres como Glauber Rocha, mejor director por Antonio Das Mortes en 1969, y Fernanda Torres, mejor actriz en 1986 por Eu sei que vou te amar.
También habría un brasileño en el "año mágico" del cine latino en el certamen más prestigioso del mundo.
Fue en 1953, cuando cuatro películas en español o portugués tocaron pelo: la brasileña O cangaceiro, de Lima Barreto (Premio Cine de Aventuras), las españolas Bienvenido Mr. Marshall, de Luis García Berlanga (Película de Buen Humor) y Duende y misterio del Flamencode Edgar Neville (Homenaje) y la mexicana La red.
Esta última cinta reportó a Emilio Fernández el Premio a la Película Mejor Contada en Imágenes, que junto al trofeo a María Candelaria y el de mejor banda sonora logrado por Pueblerina en 1949 completan los honores del ‘Indio’ en Cannes.
No le anda a la zaga Carlos Saura, Gran Premio del Jurado en 1976 con Cría cuervos y a la Mejor Contribución Artística en 1983 con Carmen.
Esta cinta también obtuvo el Gran Premio de la Comisión Superior Técnica, misma distinción que fue a parar en 1998 a otra cinta suya, Tango.
Completa el podio de iberoamericanos más galardonados el argentino Fernando Solanas, mejor director en 1988 con Sur y Gran Premio de la Comisión Superior Técnica en 1992 con El viaje.
Otro argentino, Leopoldo Torre Nilsson, ganó con La mano en la trampa (1961) el premio de la Crítica, al igual que el mexicano Luis Alcoriza con Tarahumara (1965).
Asimismo, el portugués Manoel de Oliveira, decano mundial de cineastas, fue distinguido por el Jurado en 1999 con A carta.
Ese mismo premio, y además el de la Crítica, obtuvo en 1992 el español Víctor Erice merced a El sol del membrillo.
No obstante, los españoles más afortunados en Cannes han sido los actores.
Y de todas las edades, desde el niño Pablito Calvo, mención especial con Marcelino pan y vino (1955), pasando por el joven José Luis Gómez, mejor actor por Pascual Duarte (1976), o el maduro Fernando Rey, que lo fue en 1977 con Elisa vida mía, de Saura.
Sin olvidar el premio recogido al alimón en 1984 por Francisco Rabal y Alfredo Landa gracias a Los santos inocentes, de Mario Camus.
Mientras, sólo una actriz de habla hispana ha triunfado en Cannes: la argentina Norma Aleandro, en virtud de La historia Oficial, de Luis Puenzo, en 1985. Y un solo guionista, el mexicano Guillermo Arriaga, el año pasado por Los tres entierros de Melquiades Estrada, de Tommy Lee Jones.
También Pedro Almodóvar sabe lo que es recoger trofeo en Cannes, cosa que hizo en 1999 como mejor director por Todo sobre mi madre y espera repetir ahora con Volver.
Pero para ello, el español tendrá que vérselas con los mexicanos González Iñárritu (Babel) y Del Toro (El laberinto del fauno), el uruguayo Caetano (Crónica de una fuga) y el portugués Costa (Juventude em marcha), amén de con otros quince directores de primera línea.