SHANGAI, China, mayo 18, 2006.- La Oficina Estatal de Cine estudia por segunda vez si aprueba la difusión de la superproducción estadounidense
Misión: Imposible III, rodada en China y protagonizada por
Tom Cruise, después de protestar por la mala imagen de Shangai que presenta, informó hoy el
Shanghai Daily.
Según el diario chino, que cita fuentes de la sede de Paramount Pictures en Shangai, hay un principio de acuerdo según el cual habría que cambiar algunas frases en ciertas escenas no especificadas, una condición que la productora ya ha aceptado para poder estrenar la película en China.
Un miembro de la Oficina Estatal de Cine comentó que hay distribuidores locales con opiniones favorables sobre Misión: Imposible III, y prevén unas ganancias superiores a los 100 millones de yuanes si se autoriza su difusión (unos 12 millones de dólares), dijo hoy el diario Shanghai Evening Post.
Ayer varios medios del gigante asiático revelaron que la aprobación de la película había sido "indefinidamente pospuesta", debido a la mala imagen que se da de Shangai en ella.
"Presuntamente pospuesta" se dijo también, hace seis meses, de la película Memorias de una Geisha, que al final no se estrenó en el país. Al parecer, las autoridades, que el año pasado aprobaron el guión de Misión: Imposible III, están descontentas con la poca atención que se prestó a los rascacielos futuristas y a los aspectos más desarrollados de la ciudad, y sobre todo con las imágenes de calles llenas de varas de bambú donde los vecinos secan la ropa.
Esta costumbre tradicional de Shangai fue prohibida hace años en las principales avenidas de la ciudad, para evitar dar una imagen de atraso, y es uno de los aspectos de sus calles que más tratan de impedir los censores que difundan las televisiones extranjeras, según comentaron profesionales del sector en distintas ocasiones.
Además la película muestra a la policía de Shangai como lenta, aburrida e ineficaz ante las malévolas mafias foráneas, que campan por una metrópoli retratada, también, con algunas secuencias rodadas en el pueblo de Xitang (en la vecina provincia de Zhejiang, a 90 kilómetros al suroeste de la ciudad).
Las autoridades chinas restringen a 20 el número de películas extranjeras que pueden verse en la gran pantalla cada año, con el objetivo de favorecer su industria nacional, aunque no existe una clasificación de edades ni hay ninguna ley que explique cuáles son los contenidos "apropiados" en cine.
De ser aprobada, la película podría ser estrenada en China a mediados de julio, según la prensa oficial.