De la pantalla a la política

 
 
 
por: Erick Estrada
Fuente: esmas.com
 

A diferencia de muchos de sus colegas, George Clooney dice que él no es político, pero todos saben sus inclinaciones en ese ramo

 
CIUDAD DE MÉXICO, México, sep. 26, 2006. Dicen que la política es cosa seria. Y dicen también que ser actor no lo es... por lo menos, muchos no lo toman como una carrera seria. Sin embargo, desde hace ya varios años, muchos actores de nivel en todo el mundo han dejado claras sus inclinaciones políticas o de plano se han metido de lleno a la carrera.

Esto viene a colación por las recientes declaraciones de George Clooney quien dijo no ser político y que en consecuencia, que no se postularía a ningún cargo político en los Estados Unidos, que debe cambiar cámaras y presidente próximamente. Sin embargo, Clooney, quien fuera famoso no sólo por su soltería sino por la frivolidad de sus proyectos fílmicos, ha dejado claro en sus últimas incursiones cinematográficas que aunque no es político, si tiene opiniones al respecto, unas bastante críticas por cierto.

Uno de los actores más famosos que han incursionado en la política es sin duda Ronald Reagan. Más bien mediocre en su desempeño ante las cámaras y después de ser presidente de la Asociación de Actores de su país, Reagan consiguió la postulación para la presidencia de los Estados Unidos por el partido Republicano, y gobernó de 1981 a 1989, con mano dura y conservadurismo. Más allá de haber hundido a los Estados Unidos en una crisis social de la que aún no se recupera, Reagan fue famoso justo por ser el primer actor que alcanzaba la presidencia del país más poderoso del planeta.

Clint Eastwood también ha probado el ejercicio político y aunque también se convirtió en mayor de Carmel by the Sea, un pequeño poblado de California por el Partido Republicano, él se describe como liberal y progresista, algo que sólo viendo sus películas le creemos, a pesar de sus enfrentamientos con el director Michael Moore.

Uno que sin duda ha gobernado con mano dura y no menos actitud conservadora es Arnold Schwarzenegger, también actor de baja categoría pero que consiguió que el mismo partido que encumbró a Reagan lo llevara a gobernar al estado más rico de la Unión Americana. Su desempeño ha estado lleno de controversia y enfrentamientos con el ala crítica, especialmente de Hollywood, que no lo dejan dar un paso sin hacerse notar.

Dentro de esa ala crítica, podemos ubicar a dos actores que han destacado ya no sólo por su calidad artística, sino por su activismo político a favor de causas que se consideran liberales, humanas y de izquierda. Tim Robbins y Susan Sarandon (casados en la vida real) han dejado que a través de sus películas se sepa su postura en contra de la represión social, del combate irracional a la inmigración, al endurecimiento de las políticas de la derecha americana cobijadas en la sombra de George W. Bush y de la pena de muerte. De ahí, el paso al activismo (se les ve en manifestaciones, tomas de edificios y se les escucha en discursos por toda la Unión Americana) era evidente y lo han ejercitado bien.

Un actor que los acompaña aunque con menor intensidad en el activismo es Sean Penn, quien trabaja constantemente con ellos y ha dejado saber también que no está muy a gusto con lo que la derecha de su país ha hecho desde la presidencia. También ha declarado su inconformidad con varias acciones emprendidas por Arnold Schwarzenegger, con quien por cierto, nunca ha compartido créditos en pantalla.

En México no estamos exentos de actores que incursionan, con mayor o menor eficiencia, en la política. Actores como Silvia Pinal y María Rojo se han convertido en diputadas y senadoras de sus respectivos distritos, igual que Raymundo Capetillo e Irma Serrano.

 
 
 
George Clooney, un liberal que habla a través de sus proyectos.
George Clooney, un liberal que habla a través de sus proyectos.
Foto: Sitio Oficial
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