SAN SEBASTIÁN, España, sep. 30, 2006.- El director kurdo iraní Bahman Ghobadi, uno de los dos ganadores hoy de la Concha de Oro en el 54 Festival Internacional de Cine de San Sebastián, se plantea su triunfo como "una contribución para que Irán dé pasos hacia una democracia social y cultural".
La película Half Moon, una historia sobre música y cantantes femeninas que ganó hoy el máximo premio del certamen donostiarra junto a la francesa Mon fils a moi, "está prohibida en Irán", declaró el director a un grupo de periodistas.
"Este premio es para todo el pueblo kurdo, un pueblo oprimido por muchos países. Me hubiese gustado celebrarlo con ellos, ojalá estuviesen todos aquí", enfatizó Ghobadi, quien se define como "primero kurdo y luego iraní".
"Me tachan de separatista, pero yo no soy separatista, todo lo que hago es para dar a conocer al pueblo kurdo. Irán es un país democrático y permitiendo que se proyecte allí esta película, lo demostrarían", explicó este cineasta nacido en Baneh (Irán) en 1968.
"Cuando la prohibieron, me afectó mucho. Con este premio y al estar nominada como película iraquí al Oscar, espero que ayudará a abrir puertas. Irán tiene que abrir esa puerta negra", recalcó.
Con su triunfo ex aequo hoy, Ghobadi se convierte en uno de los pocos directores galardonados dos veces con el máximo trofeo del certamen donostiarra, de donde ya se llevó la Concha de Oro en 2004 con Turtles Can Fly (titulada en España ‘Las tortugas también vuelan’).
Al respecto, "cuando vine (a San Sebastián en la actual edición) estaba seguro de que de esta película tenía que salir algo", indicó.
"Un premio siempre viene bien, pero no es lo que más cuenta. Me he comprometido a mí mismo para garantizar el interés de los espectadores para que sigan viendo mis películas", agregó.
Sobre el certamen donostiarra, "es un festival muy bueno, de gran calidad, y puede mejorar mucho en el futuro. Las autoridades debían hacer más esfuerzos para promocionarlo. Si hubiese tenido más mercadotecnia orientada a la promoción podría ser el primer festival de su categoría", subrayó Ghobadi.
Anunció su intención de hacer una película en Brasil "sobre la relación entre el fútbol y el sida", surgida a partir de otra idea similar sobre el vínculo entre los kurdos y el deporte rey.
Respecto a las dificultades de él y otros muchos directores iraníes premiados en el exterior para estrenar en su país, hizo hincapié en que "el órgano gubernamental que da los permisos de exhibición no da importancia al éxito internacional".
"Me gustaría que mis películas tuvieran impacto, para que la gente tenga una visión más amplia sobre los temas. No me gusta el término 'películas de festival'", y agregó: "Es ilógico censurar a un artista, un artista tiene que ser libre e ir a contracorriente".