MORELIA, Michoacán, oct. 19, 2006.-El
Festival Internacional de Cine de Morelia alcanzó ayer su punto culminante cuando finalmente y tras 4 días de espera se proyectó la más reciente película de
Guillermo del Toro,
El laberinto del Fauno.
Jóvenes, cinéfilos, curiosos e invitados de último momento aguardaban la llegada de del Toro en una calle que lucía enteramente dedicada a la co producción mexico-española. En punto de las 7: 30 de la noche del Toro arribaba al cine donde se efectuaría la proyección y en el momento justo de su aparición, la gente de Morelia, admiradores y prensa se hicieron presentes con aplausos y porras, a las que el director correspondió con gritos de euforia y numerosas sonrisas. Más de una hora le tomó a del Toro recorrer los escasos 15 metros de distancia entre la camioneta que lo llevó al cine y la entrada al mismo, pues concedió todos y cada uno de los autógrafos que le pidieron.
Ya en la sala, donde se encontraban miembros del gobierno del estado de Michoacán, los organizadores del festival, invitados y afortunados admiradores que habían conseguido una entrada para la cotizada proyección, del Toro introdujo brevemente a su cinta, presentando además a Ivana Baquero, la actriz estelar de la historia. “Es una película violenta, no es apta para menores, así que veremos qué hacemos con Ivanita, que se coló aquí entre nosotros. No se la van a pasar bien y eso es justo lo que estoy esperando. Quiero que se estremezcan”.
Apenas comenzó la cinta la gente estaba atrapada en la predicción de del Toro. La violencia no tarda en hacerse presente y la fuerza de la historia envuelve de manera irresistible. Cuando la película terminó, la sala en pleno ovacionó de pie a del Toro y a Baquero, que estaban ya al frente de la sala.
Por lo menos 10 minutos, el tiempo que toma a los créditos finales correr en su totalidad en la pantalla, fue el tiempo que la sala entera aplaudió de pie a Guillermo, quien conmovido por la muestra de afecto y por el final de su película, lloraba como un niño.
“He visto la película unas 180 veces y no puedo dejar de llorar al final”. No era el único. Un final tan contundente y amargo había capturado a varios que, a diferencia del autor, ocultaban las lágrimas. Después, una gran sesión de preguntas y respuestas en las que del Toro dejó claro que para elaborar una película tan inspirada hay que estudiar y no sólo de cine.
“Aquí hay mucho de los cuentos de hadas tradicionales. Si recuerdan a los Hermanos Grimm y a Hansel y Gretel, los padres se deciden a abandonar a sus hijos en el bosque en medio de una hambruna tremenda. Los cuentos de hadas se hicieron para confrontar al mundo de la fantasía con una realidad violenta y convulsa. Yo quise rescatar eso en El laberinto. Quiero que la gente vea ese contraste, que además concretizamos en lo visual. Visualmente mi película tiene dos atmósferas, la de la fantasía, donde todo es más cálido y la de la realidad, en la que las cosas son grises y frías”.
Ivana Baquero no se libró de los cuestionamientos, pero también dejó claro que su inteligencia la llevará lejos. Después de una interpretación tan contundente y recia, cuando alguien le preguntó su edad y ella respondió “tengo 12 años”, una nueva ola de aplausos se dejó llegar. Es sin duda una de las grandes promesas en el mundo actoral español. “Me gustaría seguir siendo actriz. He aprendido mucho de Guillermo. Es un director meticuloso y perfeccionista, pero cuando uno ve el resultado en pantalla se da cuenta que sabe lo que quiere y que ha valido la pena todo el trabajo en el foro”, remató.
Así, enfrentando a la violencia con la fantasía, al horror de la guerra española con la esperanza en el fin de la era franquista, colocando cara a cara a la esperanza de la izquierda con la ignorancia de la derecha, Guillermo del Toro remató la mesa de preguntas diciendo: “Hay mucho cabrones allá afuera como el Capitan Vidal (Sergi López), que se mienten a sí mismos diciéndose que lo que hacen lo hacen por el bien de un país o de un grupo de personas. Hay muchos que quieren que los obedezcamos sólo porque sí. Para ellos también es esta película. A ellos hay que decirles que no, hay que decirles que basta, que hay cosas y maneras mejores y más humanas de hacer las cosas”. Un nuevo y prolongado aplauso cayó en la sala.