Risptein presenta 'Carnaval de Sodoma'

 
 
 
por: Erick Estrada
Fuente: esmas.com
 

Arturo Ripstein presenta en premiere especial en el Festival de Morelia a su más reciente producción, 'Carnaval de Sodoma'

 
MORELIA, Michoacán, oct. 20, 2006.- La sala estaba abarrotada. Académicos, estudiantes de cine, críticos y gente que estaba ahí para calificar la más reciente película de Arturo Ripstein, Carnaval de Sodoma (compite por el premio del público), todos esperaban el momento del arranque de la cinta y, con más ganas, la oportunidad de platicar con “el maestro”, como se refirió a él todo mundo anoche.

Carnaval de Sodoma es una película armada en mosaico en un solo acto. Durante su elaboración, Ripstein dibuja de manera casi superficial a cada uno de los personajes que deambulan en el burdel que él decidió convertir en micro cosmos y luego entrelaza sus actos y sus pensamientos para terminar esbozando un enorme rompecabezas resuelto, a manera de opinión crítica sobre México.

A veces comedia, a veces drama rural (el burdel es eminentemente de pueblo), Ripstein se acerca mucho al surrealismo de Buñuel en, por ejemplo, El ángel exterminador, encerrando casi voluntaria pero inexplicablemente a todos sus personajes, estableciendo fronteras invisibles pero muy resistentes, tanto, que incluso los curas, al entrar, se mantienen felices en sus límites.

La crítica que Ripstein arma a través de este mosaico quizá no cuente con el poder de sus películas más sórdidas como, por ejemplo, El imperio de la fortuna, pero sin duda se refresca a sí mismo e ilumina a esa misma sordidez (a veces todo parece una enorme fiesta), cuando la cinta se relaja y deja de tomarse tan en serio a ella misma. La comedia que despunta de Carnaval de Sodoma es en parte almodovariana y en parte esa comedia de desmadre mexicano tan característica de los setenta.

Quizá lo más significativo durante la proyección fue la reacción del público, que si bien jamás se entregó a la realización de Ripstein (la historia es muy sencilla, pero a veces tramposamente críptica), estuvo compenetrado con los personajes. Las risas fueron quizá el elemento que más fácilmente salió de ese público (el tono de la comedia es francamente maduro, inteligente y sobre todo crítico) y eso en mucho se debe a la estupenda actuación de Fernando Luján (espléndido en el papel de cura de pueblo, corroído por la envidia, pederasta de clóset y desarticulado por años de pelea contra el “pecado y la tentación”); a pesar de ello, la actriz española María Baranco, que encarna a uno de los personajes decisivos en la historia (por lo entrañable y por el cruce de caminos que arma), es sin duda quien se roba la cinta y es ella quien la dota de esos momentos almodovarianos, en parte heréticos, en parte profundamente críticos, pero envueltos en una comedia sólida y casi teatral, pero no por ello profundamente cinematográfica.

Ripstein sabe hacer cine y aunque con Carnaval de Sodoma no supera a varias de sus propias películas, hablar con él del hecho de contar historias en la pantalla, resulta una experiencia luminosa. Al final de la proyección de su cinta, Ripsten habló con la gente en una mesa de preguntas y respuestas y estas son algunas de sus declaraciones.

“Hacer cine es una experiencia dolorosísima, es traumatizante. Es un trabajo doloroso, malagradecido, complicado tenebroso, absorbente. Es sin duda el mejor trabajo del mundo”.

“Los formatos digitales han democratizado el quehacer cinematográfico. Ahora con una cámara y una computadora tienes la base de una película. Es casi como hacer una pintura o una escultura. Cualquiera puede hacerlo”.

“La imagen de ‘La Patria’ en la película es emblemático. Es quizá el personaje menos dibujado en la novela, pero en la película adquirió una importancia muy curiosa. Lo único es que de cuando empezamos la película, la patria no estaba tan jodida como está ahora, que la presentamos ante el público de Morelia”.

“El único consejo que puedo darle a los cineastas jóvenes es persistencia, que se pongan necios, Alejandro de Macedonia tenía inscrito en su escudo de batalla un lema que me resulta adecuado para quien quiere hacer cine: ‘Persistencia sin esperanza’”.

 
 
 
Ripstein vuelve a la carga.
Ripstein vuelve a la carga.
Foto: NOTIMEX
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