Hoy en la Muestra: 'El carnaval de Sodoma'

 
 
 
por: Erick Estrada
Fuente: esmas.com
 

Después de una larga gira por varios festivales, hoy la Muestra recibe a la más reciente película de Arturo Ripstein

 
CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 17, 2006. Después de una tibia acogida en el Festival Internacional de Cine de Morelia, Arturo Ripstein podrá medir a otro público cuando su más reciente producción, El carnaval de Sodoma, se proyecte a partir de esta tarde en la Muestra Internacional de Cine que desde el pasado 10 de noviembre se lleva a cabo en Ciudad de México.

El carnaval de Sodoma es sin duda una película típica de Ripstein, si no en la forma (se olvidó de los planos secuencia y de esas largas tomas que a veces creaban tensión dramática), sí en el fondo (tenemos de nuevo a prostitutas coloridas, una sordidez que procura llenar cada encuadre, un México a veces mórbido, otras luminoso y en la mayor parte de las ocasiones derrotado), y eso ayudará a quienes conozcan bien su cine a llegar al otro lado de esta propuesta.

Lo malo del asunto es que no es la mejor cinta de Ripstein. La historia nos lleva a un burdel de pueblo acosado por los ataques de los párrocos locales que, en un despliegue de doble moral atacan al antro mientras gozan de la mayor parte de sus beneficios. En el burdel, en plena época de carnaval (la última fiesta de la carne antes de la Cuaresma, el último desplante de excesos) entre las prostitutas y los asiduos se las ingenian para celebrar la fiesta. Estos dos mundos encontrados en el portal del burdel dan a Ripstein la oportunidad de dibujar al México que le gusta, el que ha descrito en los últimos años (varios, además) al lado de su guionista de cabecera, Paz Alicia Garciadiego.

Sin embargo, el ejercicio resulta redundante. Más allá de la anécdota, que le da a la cinta varios momentos de festividad a través de la comedia (la mayor parte de ellos a través de la estupenda María Barranco), Ripstein se reitera en esas prostitutas que sustituyen (en su flmografía) al payaso que oculta su tragedia para que otros rían, algo sin duda muy lejano en el cine mexicano de hoy. También repetimos la figura, muy a los años setenta, del borracho que delira en su propia sabiduría, en las metáforas coloridas y en esa sordidez casi de promoción turística que dota a los últimos filmes de Ripstein de un tono irreal y contradictorio.

Si el chino dueño del burdel es un tirano o una víctima de las circunstancias, si la crítica a la iglesia católica es velada o accidental (Fernando Luján nos regala un papel a veces sobreactuado pero sin duda inspirado y de gran calidad), si el final de una época oscura en un pueblo, metáfora del país (el teporocho local, derrotado y sin memoria es apodado "Patria"), todo pasa a la mayor parte de la cinta a segundo plano.

Ripstein se aloja en su estilo, en sus experimentos en el cine digital y no ahonda en crudezas y violencias que sin ser gráficas suelen ser demoledoras (pensemos en El violín, por ejemplo), para entregar una comedia a veces efectiva (repito, Barranco y Luján son los grandes pilares de la narración) y otras simplemente potable.

Después de ser exhibidas en la Cineteca Nacional, las películas de la Muestra podrán ser vistas en Cinemex Masaryk, Mundo E, Insurgentes, Altavista. Santa Fe, Interlomas, Coapa, en el Centro Cultural Universitario de Ciudad Universitaria (del 14 de noviembre al 1 de diciembre), en la sala Carlos Lazo de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, en el Cinematógrafo del Chopo, en la FES Acatlán y Aragón, en la escuela de Medicina del INP así como en su campus Zacatenco, Cinépolis Diana, Lumiere Reforma, Texcoco, Cinemark Bosques, CNA, Cinemanía y el Teatro Morelos de Cuernavaca.

 
 
 
Las prostitutas tristes de 'El carnaval de Sodoma'.
Las prostitutas tristes de 'El carnaval de Sodoma'.
Foto: Cortesía
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