CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 29, 2006. Fueron 19 películas, una de ellas, un gran reestreno:
El topo. La Muestra consistió de 19 cintas y por lo menos una de ellas está sonando por toda Europa:
Grbavica: la revelación de Sara, conmoviendo a muchos y removiendo conciencias en otros. Casi 20 propuestas cinematográficas y una de ellas pintó una ciudad en 18 cortos reunidos en un largo:
París, yo te amo. La
XLVIII Muestra Internacional de Cine dejó claro a través de estas cintas y de muchas otras que es una gran opción para los cinéfilos mexicanos y que debemos olvidarnos de vez en cuando de la cartelera comercial.
El tema que hilaba a las cintas que se presentaron este año es un poco difuso, aunque de entre lo que pudo verse, el sexo y las relaciones humanas vistas a través de él, tuvo un peso importante. El carnaval de Sodoma, Tiempo de vivir, Mi deseo en tu piel, Mi madre y La vida secreta de las palabras dibujaron a las relaciones humanas como son, ligadas a veces afortunadamente, otras de manera desgraciada a los caprichos sexuales de los hombres e incluso del universo.
Bisexualidad, homosexualidad, ninfomanía, co-dependencia sexual, sexo festivo. Hubo muchas maneras de acercarse al tema y la gran mayoría demostraron madurez cinematográfica para ello.
Sin embargo, también se puede afirmar que la desgracia, la tensión que genera y su fuerza, pueden cambiar el rumbo de las personas. Pensamientos negros que de repente aterrizaban sobre las personas en la pantalla nos hicieron ver que el hombre no es el centro del universo. Desde el re estreno de El topo, pasando por Grbavica: la revelación de Sara y Calle Tzameti 13 y llegando a propuestas afortunadísimas como Wassup Rockers, los nuevos Guerreros, Los educadores y La vida de los otros, esa otra vertiente temática de la Muestra regaló grandes momentos y nos hizo temer de la fuerza del destino.
Sin embargo, también estuvo presente la mirada de los niños, que aunque no siempre está envuelta de inocencia, sí le dio a la Muestra momentos de frescura cinematográfica que hasta la fecha se agradecen. Destaca en primer lugar la inocente y al mismo tiempo tétrica pintura elaborada por Terry Gilliam en Tideland, aunque también se vieron Pequeña Miss Sunshine, Las mantenidas sin sueños, El pequeño Vanya y Más que a nada en el mundo.
Como dato extra sólo cabe rescatar el enorme cortometraje (estupenda historia, gran concepto, maravillosa consecución y mejores resultados) entregado por Joel y Ethan Coen llamado Tuileries y contenido en París, yo te amo, con el estupendo Steve Buscemi actuando.