CIUDAD DE MÉXICO, México, ene. 16, 2007. Muchos consideran al Oscar como el premio cinematográfico por excelencia y esperan su ceremonia de entrega con verdadero interés. Otros tantos piensan que si bien el Oscar no es el premio cinematográfico más grande sobre la tierra, tiene sus méritos y merece ser tomado en cuenta como un parámetro del estado de la industria norteamericana. Ayer por la noche se realizó la entrega 64 del Globo de Oro, el reconocimiento que los periodistas extranjeros en Hollywood otorgan año con año y los resultados, para muchos, son un buen indicador de quién se llevará un Oscar dentro de un mes.
Sin embargo, no hay que dejarse llevar por las apariencias. Los parámetros que sigue la Academia no sólo son diferentes a los de los periodistas extranjeros, sino que a veces son contrarios. Baste recordar que la ganadora como Mejor Película del año pasado para la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, Crash, alto impacto, no fue tomada en cuenta en ninguna de las categorías pesadas en los Globos de Oro.
Crash sólo contó con nominaciones para Mejor Guión y para Mejor Actor de Reparto, de las cuales no ganó una sola, mientras que en la entrega del Oscar se llevó el premio grande y se volvió mundialmente famosa. Hoy, un fenómeno parecido le ocurrió a Babel a la inversa: perdió seis de sus siete nominaciones y se llevó una que reconoce el esfuerzo de producción y director, sin considerar mucho cualidades artísticas como las que posee Los Infiltrados de Martin Scorsese.
Ahí es cuando el Globo de Oro se puede convertir en un buen termómetro en el camino hacia el Oscar. Ganarlo no significa una garantía para el Oscar, pero sí un espejo para saber si entrará a las nominaciones. Ahora, con el reconocimiento a Babel, sabemos que es muy probable que entre a las nominaciones de la Academia por guión, director y película (los publicistas y agentes de Brad Pitt, González Iñárritu y quizá hasta los de Angelina Jolie estarán trabajando a marchas forzadas), aunque dado el reconocimiento merecidísimo a Scorsese, es probable que Babel se quede en la orilla.
Scorsese es un director que ha sido tradicionalmente menospreciado por la Academia. Sus temas y el enfoque sobre ellos hacen de sus películas material incómodo para las buenas conciencias que otorgan el Oscar y la violencia rampante de casi todas sus películas lo han alejado de la estatuilla.
Sin embargo, hoy que redefine su estilo y que lo hace con una cinta tan redonda y poderosa como Los Infiltrados y después de haber sido reconocido unánimemente por los periodistas extranjeros en Hollywood, puede ocurrir que la Academia le dé el Oscar que desde hace mucho años le debe y que, por el contrario, ya le han dado a Clint Eastwood.
Eastwood, después de derrotar a Apocalypto y Volver en la entrega de anoche, entrará sin duda a las nominaciones, pero se las verá negras frente a El laberinto del Fauno, sin duda la mejor película a la fecha de Guillermo del Toro y claro, frente a Volver, material de Oscar total, por el tema, por el tratamiento, por el reparto (Penélope también tendrá sus relaciones en Hollywood) y porque Pedro Almodóvar, aunque anoche fue completamente ignorado, es consentido de la Academia. Es muy probable que ante la “derrota” de Volver en los Globos de Oro, la Academia lo reivindique dándole el Oscar a la Mejor Película en Lengua Extranjera.
Sin embargo, con las nominaciones a actores y actrices no habrá tanto cambio. Ahí, las coincidencias entre Globo de Oro y Oscar son mayores y es muy probable que Helen Mirren, Forest Whitaker y Jennifer Hudson repitan, aunque con la deuda que la Academia también tiene con Alan Arkin, le den el Oscar por Pequeña Miss Sunshine, otra de las que se quedó anoche en la orilla.
Sí, los Globos de Oro son un buen detector de quiénes se dirigen hacia el Oscar, aunque no siempre funcione de manera directa. A veces los aplaudidos en una ceremonia no se llevan nada en la otra.