CIUDAD DE MÉXICO, México, ene. 24, 2007.-
Alfonso Cuarón, nominado al
Oscar por Mejor Edición y Mejor Guión Adaptado por
Niños del hombre, prefiere que ese galardón se lo lleve alguno de sus dos amigos:
Guillermo Del Toro o
Alejandro González Iñárritu.
En entrevista, el cineasta nominado al premio de la Academia apuntó que, "la neta, yo no soy de premios porque nunca fui de los niños con estrellita en la frente. Por eso, si gano o no, no importa, lo valioso es el papel que representa el cine mexicano en el mundo actual".
Sobre el tema, recordó: "Un día me encontré una estrellita tirada en el piso, la levanté, la lamí y me la pegué en la frente. A mi mamá le gustó y se emocionó mucho, creo que si mi película se lleva el Oscar, seguramente la más contenta será ella". No es si me gusta o no la nominación, lo importante es reflexionar sobre el hecho de que con este reconocimiento termina una primera etapa para el cine nacional".
Amigo entrañable de Del Toro e Iñárritu, ya habló con ellos, y como la triada de camaradas que son, acordaron mantener el paso para hacer de la industria fílmica nacional el detonante económico que fue hacia la mitad del siglo pasado, pues tienen elementos para ello.
Dijo que los tres tienen claro que sus películas son excelentes, que no hay mejor o peor, buena o mala.
Cuarón está contento por las nominaciones y porque él es parte de los productores de El laberinto del Fauno. "Como sea, las tres películas son de los tres porque estamos metidos en una misma aventura creativa, estamos en una sincronía absoluta".
Y precisamente esa sincronía es la que desea mantener con sus mejores colaboradores y compañeros, "para hacer buenas películas. Eso es los que hago ahora, meter mi cuchara en los proyectos de los otros todo el tiempo. En una colaboración de amigos, todo es recíproco”.
Viendo al futuro, estimó que las tres películas, dentro de 15 o 20 años, serán punto de referencia y se va a hablar de ellas, porque son mexicanas, son tres excelentes realizaciones y son de amigos de corazón. "No se perderán en el anecdotario de los premios pasados".
Ahora, y tras los 22 minutos de aplausos para El laberinto del Fauno, en la pasada entrega de los Globos de Oro, "lo que significó para mi el momento más feliz de mi vida, el pronóstico es que se abrirán los ojos y oídos del mundo para el cine mexicano".
Finalmente, apuntó que si hace 10 años la Academia no se interesaba por el cine mexicano; hoy, esa industria nacional está a la alza.