CIUDAD DE MÉXICO, México, feb. 02, 2007. La Cineteca Nacional le rindió homenaje póstumo a uno de los más grandes exponentes del cine mexicano, el productor cinematográfico
Alfredo Ripstein, que con su lista de 120 películas exhibidas por todo el mundo y con 60 años de carrera, dejó un legado para su hijo
Arturo Ripstein y para aquellos cineastas que siguen creando obras de arte como son las películas del cine mexicano.
Dentro del homenaje se dieron cita familiares y amigos, entre ellos se encontraba el celebre director Arturo Ripstein y su madre, que con un profundo dolor por la perdida del productor mexicano y una enorme satisfacción de estar en el recinto elogiando al productor, disfrutaron del homenaje que se le hacia al desaparecido productor.
El cineasta Arturo Ripstein expresó algunas palabras recordando a la figura paterna que desde niño lo encaminó por el rumbo del cine y lo dirigió para convertirse en uno de los mejores directores y productores del cine mexicano. Se refirió a su padre con la voz entrecortada y en su semblante manifestaba tristeza y nostalgia.
Mencionó algunas obras de su padre en donde hacia referencia a las mas memorables joyas del cine mexicano, ya que dentro de su numerosa lista se encontraban algunas que eran de gran aprecio para su padre. Arturo Ripstein dirigió algunas palabras a esa persona tan especial el cual era su padre y dentro de las mas conmovedoras surgió la frase: “¡Gracias papa!”.
Dentro de los últimos proyectos de Alfredo Ripstein están algunas memorias que con la ayuda de Nelson Carro, redactó para el libro Churubusco Babilonia una especie de viaje a través de sus cuentos y sus anécdotas, que era lo que le gustaba, lo que le divertía y lo que él pensaba. El cineasta Arturo Ripstein dio las gracias y manifestó su agradecimiento diciendo: “Me parece muy generoso por parte de la Cineteca, no sólo que hayan hecho este acto, cosa que de corazón agradezco enormemente. Me parece muy generoso que haya tenido esa sensibilidad, esa delicadeza el día que vengo a hablar de ‘mi viejo muerto’, y la primera película que hicimos juntos”.
Al término del homenaje póstumo, se proyecto la película Tiempo de Morir, producida por Alfredo Ripstein y dirigida por Arturo Ripstein.