CIUDAD DE MÉXICO, México, feb. 25, 2007.- La entrega 79 del Oscar finalizó sin mayores sorpresas y prácticamente sin sobresaltos. Muy pegada al script, la Academia de Hollywood le cumplió a sus favoritos y repartió los premios, básicamente entre tres cintas:
Las Infiltrados,
El laberinto del Fauno y
Pequeña Miss Sunshine.
No es la primera vez que Hollywood decide no darle una aplastante mayoría de premios a una sola cinta, aunque este año Las Infiltrados es la clara ganadora no sólo con 4 Oscar sino que se llevó los dos más importantes: Mejor Película y Mejor Director.
Sin embargo, pese a que todo salió como se esperaba, la 79 entrega del Oscar pasará a la historia como una de las más planas y simples que se tenga memoria. Sin espacios para las sorpresas y con poco, pero en verdad muy poco humor.
Por el lado mexicano, las cosas no salieron tan mal. Hasta ayer, sólo dos mexicanos eran reconocidos oficialmente como ganadores de un Oscar, Manuel Arango, como productor de Centinelas del silencio, elegido como Mejor Corto de Acción y Mejor Documental Corto en 1972 y Anthony Quinn dos veces ganador como Mejor Actor de Reparto. Después de esta noche, se suman a la lista Guillermo Navarro y Eugenio Caballero, dos mexicanos de larga carrera en sus especialidades, sobre todo en México.
Si bien, los premios esperados no llegaron, Babel apenas logró un premio y Niños del hombre se fue con las manos vacías, tampoco se puede ser fatalista y calificar lo ocurrido en el Teatro Kodak como una derrota para México y sus mexicanos. Se lograron dos premios pero más allá se logró que los ojos de los productores y los capitales voltearan hacía México y su industria cinematográfica, que lleva un buen rato esperando por oportunidades.