CIUDAD DE MÉXICO, México, mar. 5, 2007.-
Martha Higareda es Adela, una joven de 18 años libre de espíritu que sueña con ser actriz y que lo mismo organiza
perfomances con resultados desastrosos que tiene de pasatiempo ponerse tatuajes. Para ella la única figura de autoridad en la vida es su padre, el Senador Martín León de 50 años, quien además de no saber cómo comunicarse con su hija, no sabe cómo controlarla.
Adela perdió a su madre de pequeña, dependiendo de su padre Martín León, político serio y pre-candidato a la gubernatura de la Ciudad de México, quien no logra disciplinarla ni entender la intrepidez de su hija.
Aún con la complicidad de los tatuajes, Adela siente que ha alcanzado un tope de comunicación con su padre. Los descuidos de Adela llevan a que el empresario Enrique Van Der Linde dude en seguir apoyando la candidatura del Senador León, pues su imagen de líder conservador se ve eclipsada por los desplantes de su hija.
En la desesperación por disciplinar a su hija, Martín la enrola en la Academia de Maca Ribera, buscando que ahí aplacarán su ímpetu y le mostrarán un camino de rectitud como toda ‘niña bien’.
Resignada y esperanzada de mostrarle a su papá que está dispuesta a jugar con sus reglas, con tal de recibir su patrocinio para irse a Europa si cumple su palabra de enderezar su vida, Adela ingresa a la Academia sabiendo que se someterá a una camisa de fuerza ideológica.
En su estancia en la Academia de Maca Ribera, Adela se topa con que hay más de una moraleja por aprender y que su destino puede forjarse con el ánimo de ser una persona más tolerante y abierta al cambio.