CANNES, Francia, mayo 25, 2007.- La directora argentina
Lucía Puenzo ganó hoy con su filme
XXY sobre la intersexualidad el Gran Premio de La Semana de la Crítica, el premio Apoyo ACID/CCAS, el Gran Rail D'Or y una mención del Premio Regard Jeunes, informaron los organizadores de esta sección paralela del Festival de Cannes.
"Estamos muy felices, las dos", dijo la realizadora poco después de conocer la noticia, en su nombre y en el de la protagonista del filme, Inés Efron, que interpreta el papel de Alex, una joven intersexual.
"Nos hemos enterado hace unas horas y todo lo que venga aquí de más ha sido una sorpresa, porque ya estábamos muy felices con la acogida del público", resaltó.
Después de cada proyección, recordó, el público "se quedaba hora y media debatiendo sobre la película, y como era mi primera película esto me hacía sentirme ya muy bien", añadió.
La alegría era también la emoción dominante esta noche en Inés Efron, quien dijo que se siente "como cuando la vida te pone cosa lindas".
De la experiencia del rodaje recordó que "fue intenso, muy ajustado, y que trabajaron muchísimo, pero fue lindo".
Puenzo aborda delicadamente en su película un tema del que, inicialmente, la protagonista "no sabía nada", pero dijo haberlo trabajado "buscando en ella misma, desde donde era próximo desde mi persona".
"Fue un poco difícil porque sentí que tenía que estar muy concentrada, me requería un esfuerzo extra de concentración y de trabajo", manifestó Efron.
Para el director de La Semana de la Crítica, Jean-Christophe Berjon, XXY es un filme "de una sensibilidad, de una emoción, rara", y era su "flechazo personal" en esta 46 edición de la sección que encabeza.
Ricardo Darín, uno de los protagonistas, "es uno de los faros de la realización argentina" y aporta a las obras más diversas "un suplemento de densidad y emoción", subrayó.
La realidad del caso particular que interesa a Puenzo en el filme, "de una profundidad, de una belleza y de una riqueza raros", es "ya en sí perturbador", consideró Berjon.
Además, señaló, "se puede leer una magnífica parábola del paso a la edad adulta, de la búsqueda de su propia identidad, la que se forja uno mismo, y que otros forjan".
La película aborda la "identidad sexual" con una "verdadera reflexión sobre la homosexualidad naciente, pero también sobre las cuestiones que despierta la mirada del otro, sobre la normalidad y la anormalidad", comentó Berjon.
Puenzo explora en XXY el despertar sexual, los dilemas y el encuentro consigo mismo que, en su opinión, experimenta todo ser humano en su camino hacia la madurez y que quiso plasmar en la piel de una adolescente intersexual.
La poco habitual "ambigüedad genital" de su personaje se da en "cierto número" de bebés, niños que nacen con diferentes tipos de ambigüedad sexual y que suelen ser rápidamente "normalizados", lo que por supuesto, "deja más tranquilos a los padres y a la sociedad que a los operados", subrayó la cineasta.
"La verdad es que he conocido muy pocos casos de niños operados desde tan chiquitos que puedan ser felices de haberlo sido tan temprano", explicó.
La historia de XXY logra ir de lo particular a lo universal, pues el dilema de elegir qué quiere uno hacer con su cuerpo o la incapacidad de poder tomar decisiones al respecto es algo que concierne a la humanidad entera.