CIUDAD DE MÉXICO, México, jul. 4 2008.- La relación entre Disney y Pixar, la primera empresa hecha para crear historias que salieran exclusivamente de la pantalla de una computadora, comenzó en 1991 cuando ambas empresas firmaron un acuerdo en el que la primera distribuiría las cintas realizadas por la empresa liderada por Steve Jobs. En un principio se acordaron sólo 5 largometrajes.
En la lista figuraban Bichos, Toy Story 2, Monsters Inc., Buscando a Nemo, pero en 2006 se fusionaron y realizaron Cars y un año más tarde Rataouille, que en la pasada ceremonia del Oscar, la cinta ganó el premio por Mejor Película Animada.
Después de ese éxito, con WALL.E no hay duda de que Disney Pixar ha alcanzado un alto grado de perfeccionamiento- si es que esto era posible- en el cine digital.
WALL.E es una ventura espacial que mezcla el desolador futuro de la tierra con una historia de amor. WALL.E es el último de un grupo de robots hechos para limpiar la basura desechada por los humanos que abandonaron el planeta hace siglos.
El pequeño robot se presenta puntual todos los días a trabajar, acompañado de su fiel mascota cucaracha, pero su vida toma un giro cuando Eva, una hermosa robot, enviada al planeta en busca de humanos conoce a WALL.E, el que junto a ella cambiará su propio destino y el de los humanos.
Dirigida y escrita por Andrew Stanton, la película refleja la nostalgia por el pasado como las imágenes de Hello Dolly que WALL.E mira constantemente.
WALL.E, que se estrena hoy en las salas mexicanas, presenta una arriesgada propuesta, sin diálogos en los primeras escenas, la acción de desarrolla con ademanes, sonidos y gestos obvios.
Después de haber probado y aprobado su trabajo con diferentes audiencias y con diferentes situaciones e historias, Disney Pixar llega a su punto álgido con WALL.E. Ya estamos esperando con extremada ansiedad la historia que la supere.